Another brick in the BRICS wall, un muro a punto de desmoronarse
Los propagadores de la desinformación del Kremlin no escatiman esfuerzos a la hora de ensalzar la Cumbre de los BRICS celebrada en Kazán y alaban a Putin como principal arquitecto de un nuevo orden mundial. Mientras tanto, las controvertidas elecciones en Georgia siguen en el punto de mira de Moscú, que recicla sus manidas narrativas de desinformación de siempre.
La semana pasada, una ciudad fue escenario de un gran acontecimiento: el Kremlin y su maquinaria de manipulación y desinformación trabajaron sin descanso para anunciar al mundo la llegada de un nuevo orden mundial multipolar. La ciudad en cuestión fue Kazán, en Rusia, donde se llevó a cabo la 16.ª Cumbre anual de los BRICS. Desde que la Corte Penal Internacional emitió una orden de detención contra Vladimir Putin por su presunta responsabilidad en crímenes de guerra en Ucrania, al amo y señor del Kremlin le resulta mucho más complicado viajar al extranjero. Por ello, los medios de desinformación pro-Kremlin no han escatimado esfuerzos en presentar la Cumbre como una extraordinaria hazaña diplomática de Rusia y, con nauseabundos elogios, ensalzan a Putin como el principal arquitecto de un nuevo orden mundial que está por llegar.
A pesar de toda la pompa hecha por los artífices de la desinformación del Kremlin para la Cumbre de los BRICS, las polémicas elecciones en la vecina Georgia tampoco se libraron de la desinformación pro-Kremlin. Georgia lleva mucho tiempo siendo uno de los blancos de la maquinaria desinformativa del Kremlin. Incluso después de que el partido Sueño Georgiano, abiertamente pro-Kremlin, se proclamara vencedor, el bien engrasado aparato desinformativo de Moscú ha seguido difundiendo mentiras. No es una sorpresa dado que la oposición política ha impugnado abiertamente los resultados, mientras que organizaciones internacionales y otros organismos han denunciado las irregularidades observadas, tanto durante la campaña electoral como el mismo día de los comicios. Así pues, los medios pro-Kremlin intentan ahora tachar de «injerencia extranjera» las protestas populares y la creciente demanda de una investigación transparente sobre las irregularidades.
El jefe de obra de los BRICS trabaja duro
La principal narrativa sobre la Cumbre de los BRICS en Kazán promovida por los medios de desinformación pro-Kremlin se centró en presentar a Rusia, y por ende a Putin, como la principal fuerza impulsora de la creación de un nuevo orden mundial multipolar y a la Cumbre como un testimonio de la aceptación global de la visión rusa del mundo. Algunos medios incluso llegaron a calificarla como un «hito histórico» que «conducirá a la humanidad hacia una nueva vía de desarrollo» y afirmaron que representaba a la mayoría global, a pesar de que las cifras no terminaran de cuadrar.
Los expertos de desinformación del Kremlin centraron sus mensajes en afirmar que los BRICS simbolizan la unificación del «Sur global» y describieron su expansión como fruto del trabajo incansable y la destreza diplomática de Putin. También hubo quienes se empeñaron en presentar la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania como una noble cruzada rusa para acabar con la hegemonía occidental y crear un mundo mejor para todos. En cualquier caso, el bombo y platillo en torno al éxito de la Cumbre se acompañó de comentarios sarcásticos que ridiculizaban a Occidente, tachándolo de débil e ineficaz frente a la creciente relevancia de los BRICS.
Pero al final, el protagonismo recayó en el propio Putin, como el jefe de obra que está construyendo un mundo mejor. El ecosistema de la desinformación pro-Kremlin lo presentó como un caballero de brillante armadura, a pesar de que el estilo de tales reportajes dejara un desagradable regusto al culto a la personalidad propio de la era de Stalin.
Momento de blanquearlo todo
Mientras que la mayoría de los medios de desinformación pro-Kremlin se desvivían por defender el argumento de Putin de que el debate sobre la guerra de Rusia contra Ucrania se había dejado fuera de la agenda de los BRICS porque Rusia quiere centrarse en la paz (!), la Cumbre también sirvió como una ocasión perfecta para blanquear los crímenes de Rusia y negar cualquier responsabilidad en el deterioro de la seguridad mundial. En este contexto, la reunión de Putin con el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, jugó un papel clave, ya que el ecosistema de la desinformación pro-Kremlin aprovechó la gran visibilidad del encuentro para dar a entender que la ONU (y, por lo tanto, el mundo) apoyaban plenamente las propuestas, o más bien ultimátums, de Rusia para lograr la paz. Para enfatizar el mensaje, algunos medios pro-Kremlin también se centraron en tachar las reacciones de Ucrania ante la reunión entre Putin y Guterres de rabiosas y paranoicas, lo que supuestamente demostraría que Ucrania no está realmente interesada en la paz.
Desinformación sobre las elecciones georgianas
A medida que la euforia generada por los propios medios de desinformación pro-Kremlin en torno a la Cumbre de los BRICS se iba disipando, estos volvieron a centrar su atención en la vecina Georgia, donde llevan años difundiendo desinformación, para preparar el terreno ante las polémicas y finalmente impugnadas elecciones que se han celebrado recientemente. Algunos de los propagadores de desinformación más creativos incluso trataron de relacionar ambos acontecimientos, al argumentar que los nuevos miembros de los BRICS buscan la protección de Rusia porque no quieren que la UE les trate como supuestamente trata a Georgia, que la integración europea es una idea del pasado y que lo que los países desean ahora es unirse al poderoso vencedor: Rusia.
Los medios de desinformación del Kremlin han tenido a Georgia en el punto de mira durante mucho tiempo, en el que se han dedicado a difundir narrativas sobre «revoluciones de colores instigadas por Occidente» y la «erosión de los valores tradicionales» con el objetivo de socavar la acción cívica legítima e intentar anular la voluntad del pueblo georgiano. Cuanto más abiertamente expresaba el pueblo georgiano sus aspiraciones europeas, más se intensificaban los discursos del partido en el poder contra la UE y Occidente, en una creciente convergencia con el Kremlin.
Según observadores electorales internacionales de la OCSE, los comicios estuvieron «marcados por la alta polarización del panorama mediático y político, por discursos de odio contra la oposición y la sociedad civil» y fueron «empañados por un campo de juego desigual». Algunas organizaciones de la sociedad civil georgiana fueron aún más contundentes en su valoración, denunciando graves irregularidades y exigiendo la anulación de los resultados.
Reciclar, reciclar, reciclar
En vista de que la población georgiana aún no ha sido completamente engañada por la desinformación, los manipuladores de la información pro-Kremlin están rebuscando ahora en su arsenal de tácticas para rescatar antiguas narrativas de desinformación ya utilizadas. Desde discursos sobre supuestas «revoluciones de colores» hasta afirmar que Occidente busca iniciar una guerra en Georgia, pasando por denigrar a la presidenta georgiana, Salomé Zurabishvili, a quien tachan de «agente extranjera» por haber pedido abiertamente a Occidente que ayudara a garantizar una revisión transparente de los resultados electorales, y por la difusión de narrativas que sostienen que la oposición pro-UE está erosionando los valores tradicionales, llegando incluso a afirmar que los actores políticos georgianos proeuropeos son satánicos.
Un ejemplo particularmente esclarecedor de la afinidad del Kremlin por reciclar desinformación es la narrativa que sostiene que las protestas de la oposición se deben a una operación al estilo Euromaidán organizada por Occidente y que francotiradores ucranianos están llegando a Georgia para iniciar provocaciones. Esto es especialmente revelador, ya que en 2014, el mismo aparato de desinformación pro-Kremlin acusó falsamente a francotiradores georgianos de ser responsables de iniciar provocaciones en Ucrania. Parece que la maquinaria de mentiras del Kremlin ha regresado a su punto de partida después de un círculo completo. No se deje engañar.

También bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana:
- El acto reflejo del Kremlin cuando se enfrenta a verdades incómodas suele ser negarlo todo con rotundidad. En su último intento de manipular la información a sangre fría, el Kremlin ha afirmado que las declaraciones del Alto Representante y Vicepresidente de la UE, Josep Borrell, sobre la ejecución de prisioneros de guerra ucranianos son pura desinformación. Esto resulta especialmente cínico, puesto que existen pruebas documentadas de múltiples casos de ejecuciones de prisioneros de guerra ucranianos desarmados, incluyendo fotografías y vídeos filmados por drones o por los mismos soldados rusos, entre ellos la monstruosa ejecución grabada en vídeo del prisionero de guerra ucraniano Oleksandr Matsievskyi. Estas ejecuciones, que constituyen un crimen de guerra según el derecho internacional humanitario, parecen ser una tendencia creciente en los últimos meses.
- El Kremlin, siempre atento a la posibilidad de demonizar a quienes considera sus adversarios en Occidente, aprovecha cualquier pretexto para lanzar acusaciones infundadas sobre supuestas maniobras occidentales contra Rusia. Un buen ejemplo de ello es la afirmación de que una nueva tendencia en fitness llamada quadrobics forma parte de una estrategia antirrusa orquestada por Occidente. Este es un ejemplo de conspiración que sostiene que el moralmente corrupto Occidente inventó el método quadrobics para debilitar a Rusia. Al igual que ocurre con la comunidad LGBTIQ+, a menudo blanco de los ataques del Kremlin, la desinformación sobre los quadrobics busca contraponer la «decadente cultura de Occidente» con los «valores tradicionales rusos», que consideran superiores.
- El Kremlin no parece cansarse de jugar la «carta del nazismo» y de lanzar con entusiasmo acusaciones absurdas, sin importar lo incongruentes que sean. Y si pueden asociar a los «nazis» con los «terroristas», mejor que mejor. De ahí que varios medios pro-Kremlin de habla árabe hayan difundido la noticia de que los nazis ucranianos colaboran con el Frente Al-Nusra. Se trata de un auténtico «dos por uno» de la desinformación: por un lado, se utiliza un supuesto vínculo con la organización terrorista siria Al-Nusra para tachar al gobierno ucraniano de terrorista y, por otro, se recurre a la táctica difamatoria predilecta del Kremlin: acusar de «nazismo» a sus supuestos adversarios. Sin embargo, esta historia hace aguas por todos lados. La organización terrorista Frente Al-Nusra ya no existe. Fue reemplazada por Hayat Tahrir al-Sham en 2017. No existen pruebas que respalden la supuesta relación de Ucrania con esta organización terrorista siria. Varios verificadores de datos ucranianos han desmentido la existencia de tal vínculo. E incluso la propia organización Hayat Tahrir al-Sham ha negado dicha conexión.