Vaivenes y virajes en la retórica del partido Sueño Georgiano sobre la UE

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Vaivenes y virajes en la retórica del partido Sueño Georgiano sobre la UE
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El partido en el poder en Georgia ha adoptado una retórica cada vez más hostil hacia la UE y Occidente en su intento de reprimir a la oposición. Los medios pro-Kremlin del país se han alineado de buen grado con la retórica gubernamental de cara a las elecciones.

En los últimos años, Sueño Georgiano, el partido de Gobierno, ha mantenido una postura claramente menos proeuropea que indica un distanciamiento cada vez mayor entre los dirigentes georgianos y los aliados occidentales del país. Tras su rechazo a sumarse a las sanciones que la UE impuso a Rusia por la invasión a gran escala y no provocada de Ucrania, los dirigentes del partido comenzaron a distanciarse discretamente de la agenda proeuropea anterior, a pesar de afirmar lo contrario públicamente. Desde entonces, la retórica de Sueño Georgiano ha pasado a incluir acusaciones más explícitas y abiertas contra Occidente, sobre todo contra EE. UU. y la UE. Este artículo repasa la evolución de este viraje y subraya la creciente correspondencia que existe entre dicho cambio y las narrativas de desinformación y manipulación informativa pro-Kremlin.

Solicitud de adhesión

Paradójicamente, el debilitamiento de la postura proeuropea de Sueño Georgiano se acentuó cuando Georgia solicitó su adhesión a la UE junto con Ucrania y Moldavia, en marzo de 2022. Aunque los dirigentes del partido estaban firmemente convencidos de que Georgia merecía el estatuto de país candidato, lo que el dictamen de la Comisión Europea del 23 de junio de 2022 reconoció fue la «perspectiva europea» de Georgia, y recalcó doce prioridades que debían atenderse para que el proceso de adhesión pudiera seguir avanzando.

En busca de un chivo expiatorio y a fin de cubrirse las espaldas, Sueño Georgiano cuestionó el resultado mediante la difusión de distintas narrativas falsas y teorías conspirativas. Entre ellas había acusaciones de que figuras de la oposición y organizaciones de la sociedad civil estaban activamente haciendo campaña contra la candidatura de Georgia a la UE, así como declaraciones en las que se afirmaba que Georgia estaba mejor preparada para unirse a la UE que Ucrania y Moldavia, lo cual situaba al país como más merecedor del estatuto de candidato. Algunos miembros del partido atacaron abiertamente a ciertas instituciones y funcionarios europeos. Por ejemplo, al Partido Popular Europeo (PPE) se lo acusó de obstaculizar la integración de Georgia en la UE. Varios eurodiputados fueron señalados por mantener una postura crítica y acusados de «atacar al Gobierno elegido por el pueblo» e «injerir de forma agresiva» en los asuntos internos de Georgia.

En el periodo previo a la decisión del Consejo Europeo en la que se reconoció la perspectiva europea de Georgia, los líderes de Sueño Georgiano trataron de subestimar el significado de la condición de país candidato matizando que, en última instancia, su valor era meramente simbólico. El entonces primer ministro Irakli Garibashvili llegó a presionar a la UE prometiendo «levantar el telón y contárselo todo a nuestro pueblo» pues consideraba que la decisión de la UE sobre el estatuto de candidata de Georgia era «injusta» y «ofensiva para nuestro país y nuestro pueblo».

Tras la decisión del Consejo Europeo, los portavoces de Sueño Georgiano intensificaron aún más su retórica antieuropea y adoptaron de pleno una narrativa ya presente con anterioridad que defendía que la integración europea de Georgia se produciría a cambio de imponer sanciones a Rusia y entrar en la guerra. Según ellos, Georgia estaba siendo «castigada» por no cumplir las exigencias occidentales de enfrentarse militarmente a Rusia.

Escisión de Sueño Georgiano

Poco después de que la UE reconociese la «perspectiva europea» de Georgia en lugar de concederle el estatuto de candidata, algunos miembros de Sueño Georgiano abandonaron el partido alegando que querían «informar más abiertamente a la opinión pública» sobre los verdaderos motivos de la decisión de la UE. Estos diputados comenzaron a hacer campaña contra la UE y EE. UU. mediante la difusión de narrativas antioccidentales que aseguraban que Georgia no recibiría el estatuto de candidata a menos que participase en la guerra o impusiera sanciones a Rusia. Dichos diputados fundaron un movimiento político llamado Poder Popular con el objetivo de «defender» la reputación de las instituciones occidentales en Georgia sacando a la luz las verdaderas estructuras de poder que controlan a estos organismos.

Sin embargo, en la práctica, criticaron abiertamente a EE. UU. y a la UE por medio de ataques a su personal diplomático en Georgia, así como a funcionarios europeos y estadounidenses. Por ejemplo, después de que la Embajada de EE. UU. condenara la Ley sobre la vigilancia, Poder Popular acusó a la embajada de usar a sus «agentes» en el país para incitar a los disturbios, profundizar la polarización e impulsar un cambio de Gobierno con el fin de abrir un segundo frente contra Rusia. Aunque Poder Popular se manifestó especialmente contra Estados Unidos, también atacó con frecuencia a las instituciones europeas, sobre todo a raíz de las críticas de la UE a las acciones del Gobierno georgiano. En resumen, el rol que asumió Poder Popular fue el de criticar a los socios occidentales de Georgia y permitir a su vez que Sueño Georgiano mantuviera su retórica aparentemente prooccidental y proeuropea.

Ley de agentes extranjeros

En 2023, Poder Popular inició un proyecto de ley sobre «agentes extranjeros» dirigido contra las organizaciones de la sociedad civil (OSC) de Georgia, el cual guardaba semejanzas con la legislación vigente en Rusia. A pesar de las numerosas críticas nacionales e internacionales y de la gran oleada de protestas públicas, el partido en el poder presentó el proyecto de ley poniendo de relieve sus supuestas ventajas.

Este empujón legislativo estuvo acompañado de una campaña de difusión de bulos acerca de ciertas organizaciones de la sociedad civil y de medios de comunicación de Georgia, especialmente sobre aquellas que habían denunciado irregularidades en el Gobierno. Las acusaciones también alcanzaron a Occidente. En respuesta a las críticas a la ley de agentes extranjeros, un representante de Poder Popular acusó a los aliados occidentales de «ocupar Georgia en secreto».

Si bien en 2023 el Parlamento georgiano retiró en segunda lectura el proyecto de ley sobre agentes extranjeros, los ataques verbales a varias OSC, organismos de control gubernamental, verificadores de datos, periodistas de investigación y otras voces críticas con el Gobierno continuaron. Irakli Kobajidze, presidente de Sueño Georgiano por aquel entonces, menospreció las protestas contra la ley proclamando que eran de ideología «fascista liberal». Posteriormente, el movimiento Poder Popular se hizo eco de estas declaraciones y llegó a calificar a Occidente de ser el «Partido de la Guerra Global» y a acusarlo de financiar el «fascismo liberal» en Georgia a través de funcionarios e instituciones estadounidenses y europeos.

El estatuto de país candidato acecha de nuevo

La narrativa propagandística de Sueño Georgiano que postulaba que Georgia estaba muy por delante de Ucrania y Moldavia y merecía la candidatura a la UE más que ellos se intensificó en 2023 a medida que se acercaba la siguiente fecha clave para la candidatura de Georgia para adherirse a la UE. Los portavoces de Sueño Georgiano empezaron a culpar sistemáticamente a la UE de diversas injusticias y aseguraron que el proceso de adhesión no estaba basado en méritos sino que, más bien, la UE utilizaba un doble rasero. Por ejemplo, el entonces primer ministro Irakli Garibashvili declaró que la UE caería en un error denegando a Georgia el estatuto de país candidato, mientras que Kobajidze, el presidente de Sueño Georgiano en aquel momento, manifestó que una decisión negativa acentuaría la polarización en el país.

Como medida preventiva, otras narrativas de Sueño Georgiano culpaban al «Partido de la Guerra Global». Aunque el Gobierno georgiano afirmó haber estado atendiendo las 12 prioridades señaladas por la Comisión Europea, Sueño Georgiano, en un intento de eludir la responsabilidad de un posible resultado negativo, continuó sugiriendo que era el «Partido de la Guerra Global» quien trataría de evitar que Georgia recibiera el estatuto de candidata.

Mientras que Sueño Georgiano buscaba excusas preventivas, las autoridades intensificaron su retórica y el Servicio de Seguridad del Estado de Georgia (SSSG) emitió una declaración en la que culpaba a «cierto grupo de personas, tanto de dentro como de fuera de Georgia» de una supuesta conspiración para incitar a la desestabilización y al desorden público con el objetivo final de «destituir al Gobierno por la fuerza». El SSSG señaló específicamente que este complot estallaría en el momento en que se anunciara la decisión sobre la candidatura de Georgia a la UE y afirmó que su ejecución estaba siendo coordinada y apoyada financieramente por «países extranjeros».

Poco después, el SSSG publicó otra declaración en la que revelaba más detalles sobre esta supuesta conspiración. El Servicio denunció que tres instructores serbios, trasladados a Georgia en el marco de un programa financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, estaban reclutando y formando a activistas para orquestar la violenta destitución del Gobierno. Hicieron énfasis en que estos instructores estaban vinculados a la organización serbia CANVAS (Centro para la aplicación de acciones y estrategias no violentas), lo cual reforzaba afirmaciones anteriores que aseguraban que CANVAS estaría preparando a grupos de jóvenes para un «escenario revolucionario» que tendría lugar entre octubre y diciembre de 2023.

Estas «revelaciones» del SSSG fueron respaldadas por los dirigentes de Sueño Georgiano. En un evento organizado por Indigo, un medio online, y apoyado por la Fundación Friedrich Ebert, unos miembros del partido en el poder declararon que ciertas organizaciones de la sociedad civil financiadas por Occidente estaban planeando «procesos revolucionarios» en Georgia y que en marzo de 2023 habían impedido la adopción de la ley sobre agentes extranjeros con el objetivo de encubrir sus planes. Occidente fue acusado de financiar el radicalismo y de una agenda revolucionaria.

Sin embargo, Sueño Georgiano mantuvo su retórica antieuropea y antioccidental incluso después de que la UE concediese a Georgia el estatuto de país candidato en diciembre de 2023.

Agentes extranjeros 2.0

A pesar de las fuertes críticas recibidas en 2023 por el proyecto de ley de agentes extranjeros, y en contra de sus propias promesas de no retomarlo, Sueño Georgiano reintrodujo la ley en abril de 2024, acompañándola de una declaración en la que se atacaba sin delicadeza alguna a OSC georgianas, acusándolas de querer propiciar un cambio de gobierno y arrastrar al país a una guerra con Rusia, y exigiéndoles una mayor transparencia en lo que respecta a su financiación extranjera. Sueño Georgiano también culpó a la Dotación Europea para la Democracia de una supuesta intromisión en las elecciones de 2024.

La reintroducción del proyecto de ley concitó duras críticas nacionales e internacionales, mientras que el apoyo del Kremlin reforzó la postura de Sueño Georgiano. La retórica antioccidental de los dirigentes del partido aumentó y figuras como el anterior primer ministro de Georgia, el multimillonario Bidzina Ivanishvili, acusaron al llamado «Partido de la Guerra Global» occidental de injerir en asuntos nacionales y buscar socavar la soberanía del país con la ayuda de ciertas OSC. En respuesta a las protestas contra la ley, Sueño Georgiano organizó un mitin progubernamental en el que Ivanishvili acusó a Occidente de tratar a Georgia y Ucrania como «carne de cañón» y culpó a los servicios de inteligencia occidentales de injerencia en la política georgiana.

Los dirigentes del partido también hicieron caso omiso de la resolución del Parlamento Europeo que condenaba la ley, y el presidente del parlamento georgiano, Shalva Papuashvili, calificó la resolución de ser un sinsentido e insultante, etiquetas de las que después se hicieron eco el primer ministro, Irakli Kobajidze, y otros dirigentes del partido. El secretario general de Sueño Georgiano, Kaja Kaladze, la describió como un «vergonzoso desperdicio de papel» y la vice primera ministra, Thea Tsulukiani, sugirió que su finalidad era castigar a Georgia por su independencia.

Después de que destacados eurodiputados instaran por carta al Alto Representante de la UE, Josep Borrell, a considerar la suspensión del estatuto de candidata a la UE de Georgia por su violenta represión ante las protestas contra la ley de agentes extranjeros, los líderes de Sueño Georgiano atacaron la credibilidad de los eurodiputados implicados. Papuashvili, el presidente del parlamento georgiano, aseguró que no había riesgo de suspensión y puso en duda las intenciones de los eurodiputados, calificándolos de partidarios del Movimiento Nacional Unido, mientras que Maka Bochorishvili acusó a los eurodiputados de intentar incitar a las protestas.

Los representantes del partido en el poder y sus afiliados también calumniaron a varios funcionarios europeos después de que participaran en una manifestación contra la ley en Tiflis. Tacharon su asistencia a la protesta de una inaceptable injerencia que mostraba su apoyo de la oposición. Algunos describieron la presencia en la manifestación de diplomáticos y políticos europeos como una prueba más de la implicación extranjera en una «revolución» y como una grave injerencia en los asuntos internos del país al servicio del proceso de «maidanización» y con el objetivo de fortalecer a la «oposición radical interna». Otras narrativas presentaron a los funcionarios europeos como agentes del «Partido de la Guerra Global».

En una de las principales narrativas propagandísticas utilizadas por el partido en el poder y sus aliados en torno a la adopción de la polémica ley de agentes extranjeros se acusaba de doble moral a la UE y a otros países occidentales, puesto que, supuestamente, dichos países tenían leyes similares o estaban en proceso de adoptarlas. Los miembros de Sueño Georgiano también censuraron la decisión de la UE de suspender parte de la ayuda militar a Georgia, considerándola como perjudicial para los intereses occidentales y como una maniobra política encaminada a debilitar al Gobierno georgiano.

Elecciones de 2024

A pesar de que los portavoces de Sueño Georgiano aseguran que el Gobierno nunca ha difundido desinformación contra la UE o EE. UU. ni que los ha culpado de intentar abrir un segundo frente contra Rusia, las elecciones generales previstas para el 26 de octubre de 2024 propiciaron un nuevo aumento en la incesante retórica antioccidental.

El fundador del partido, Bidzina Ivanishvili, inició la campaña electoral con renovadas advertencias y mensajes alarmistas sobre el llamado «Partido de la Guerra Global», una fuerza que supuestamente trabajaría para arrastrar a Georgia a una guerra con Rusia. Identificó a grupos de la oposición, en particular al MNU, y a organizaciones de la sociedad civil como agentes de esta supuesta fuerza y aseveró que actuaban bajo la influencia de intereses extranjeros decididos a crear disturbios y a hacer que el MNU volviera al poder. Ivanishvili describió las elecciones como un «referéndum» sobre la guerra o la paz, situando a Sueño Georgiano como el único garante real de la paz y tildando a los partidos de la oposición de imponer a Georgia la agenda de poderes extranjeros. En sus discursos prometía que Sueño Georgiano derrotaría a estas fuerzas «bélicas», las cuales, según él, llevaban años intentando provocar un conflicto en Georgia. Además, subrayaba que el «Partido de la Guerra Global» ejercía una gran influencia sobre las burocracias estadounidense y europea, y trabajaba contra los intereses nacionales de Georgia bajo la apariencia de la UE y EE. UU.

A pesar de su retórica hostil, Ivanishvili estaba en realidad intentando navegar entre dos aguas: daba a entender que Sueño Georgiano estaba decidido a proteger la reputación de los aliados occidentales de Georgia, mientras que acusaba a parte de la Administración de los EE. UU. y de la UE de promover un cambio de gobierno en el país. En lugar de culpar directamente a la UE y a EE. UU., lo que hizo fue depositar la responsabilidad en el llamado «Partido de la Guerra Global» que controla todos los gobiernos.

Los mensajes antioccidentales se han convertido en una táctica fundamental para Sueño Georgiano y sus aliados del Poder Popular, cuyos líderes acusan repetidamente a sus aliados occidentales de inmiscuirse en los asuntos internos de Georgia. Algunas figuras del partido sugirieron que había agentes extranjeros intentando injerir en el proceso electoral y financiar la campaña de la oposición mediante medios ilícitos, planeando deslegitimar los resultados electorales y tratando de orquestar un golpe de estado para instaurar un gobierno complaciente que apoyase una confrontación militar contra Rusia. En un claro llamamiento a los votantes, Sueño Georgiano planteó los comicios como una elección entre la paz y la guerra, el «fascismo liberal» y los valores tradicionales, la independencia nacional y el control extranjero, así como entre el oscuro pasado de Georgia y su brillante futuro en Europa. El partido insinuó que una derrota de Sueño Georgiano significaría entregar Georgia a potencias extranjeras y que eso desembocaría en un conflicto bélico.

Desde el comienzo de la campaña electoral, los portavoces de Sueño Georgiano también han redoblado sus esfuerzos por desacreditar a organizaciones internacionales y observadores, acusándolos de apoyar a la oposición y de injerir en las elecciones. Los medios pro-Kremlin están explotando está fluctuante retórica de Sueño Georgiano.

El alejamiento gradual de Sueño Georgiano de su postura proeuropea y su cambio de tono con respecto a la UE proporcionaron una base sólida para que las voces pro-Kremlin de Georgia promovieran su agenda. Los medios y agentes pro-Kremlin se han mostrado especialmente activos a la hora de atizar el sentimiento antieuropeo y propagar mensajes contra la UE en torno a acontecimientos importantes, como las decisiones de la UE en el marco del proceso de adhesión de Georgia.

Retraso en el estatuto de candidato

Desde que Georgia presentara su solicitud de adhesión, las fuentes pro-Kremlin han intentado constantemente socavar la integración europea del país, poniendo en duda las perspectivas de adhesión de Georgia, menospreciando su condición de candidata y atacando a funcionarios y eurodiputados de la UE críticos con las acciones de Sueño Georgiano.

Uno de los discursos pro-Kremlin más comunes, sobre todo antes de que Georgia recibiera el estatuto de candidata, trataba de restarle importancia a dicha condición, mediante aseveraciones de que su valor era meramente simbólico y que no ofrecía beneficios significativos para Georgia. Algunas narrativas argumentaban que la candidatura traería consigo grandes cargas y obligaciones para Georgia, sin que el país obtuviese a cambio beneficios de la UE.

Además, los medios pro-Kremlin también fomentaron el miedo a que Europa nunca llegase a aceptar a Georgia como Estado miembro. Varios agentes abiertamente pro-Kremlin difundieron asimismo la idea de que la adhesión a la UE exigiría que Georgia legalizase el «matrimonio homosexual» y, en líneas más generales, que la integración podría significar un rechazo de la identidad georgiana, los valores tradicionales y la fe ortodoxa, considerando la búsqueda de la integración en la UE como un acto de traición a la «verdadera georgianidad».

Tras la decisión de la UE de junio de 2022 de reconocer la perspectiva europea de Georgia (en lugar de otorgarle la condición de candidata), algunas fuentes pro-Kremlin acusaron a la oposición de trabajar en contra del estatuto de candidato de Georgia movidos por intereses propios y manifestaron que esa había sido la razón de la decisión de la UE. Incluso llegaron a especular con que la oposición pretendía impulsar en el país un movimiento similar al del Euromaidán. La resolución de la UE suscitó una nueva oleada de retórica antieuropea por parte de los medios pro-Kremlin, que se hicieron eco de las principales afirmaciones propagandísticas expresadas antes por el partido en el poder.

Ya en 2022, los medios pro-Kremlin promovían enérgicamente la idea de que varias fuerzas internas y extranjeras estaban presionando a Georgia para que abriera un «segundo frente» contra Rusia. Estas narrativas aseguraban que Occidente veía en Georgia un instrumento estratégico para hacer frente a Rusia y para servir a los intereses europeos y estadounidenses. Supuestamente, EE. UU. quiere mantener un foco permanente de tensión en la frontera sur de Rusia. Afirmaciones similares relacionadas con la posible candidatura de Georgia sugerían que aunque Occidente podía no estar haciendo un llamamiento explícito a la guerra, sí estaba insinuando que abrir un segundo frente podría ser necesario para asegurar la candidatura a su adhesión a la UE. Otras narrativas aseguraban que el apoyo financiero occidental financiaba principalmente protestas y disturbios en Georgia que, en última instancia, iban a empujar al país al conflicto y podrían conducirlo a un destino similar al de Ucrania.

Ley de agentes extranjeros

Las ataques públicos de Sueño Georgiano contra las OSC del país a raíz de la polémica ley de agentes extranjeros fueron firmemente respaldados por medios pro-Kremlin. Con ello, se pretendía desacreditar a las OSC presentándolas como instrumentos de influencia occidental. Algunas mantenían que las OSC trabajaban con frecuencia para agencias de inteligencia extranjeras recopilando información y sirviendo a fines contrarios a los intereses de Georgia, y las tachaban de agentes extranjeros que recibían apoyo financiero a cambio de socavar su propio país.

Además, otras fuentes manifestaban que muchas OSC imponían sus agendas a determinados partidos políticos, especialmente a las del Movimiento Nacional Unido. Conviene destacar que ciertos agentes pro-Kremlin abogaban por una versión de la ley de agentes extranjeros incluso más estricta que exigiera sanciones penales y una prohibición total de la financiación extranjera de las OSC y los medios de comunicación.

Tras una visita a Georgia del alto representante Josep Borrell en septiembre de 2023, estas fuentes intensificaron las afirmaciones de que EE. UU. y la UE estaban preparando disturbios en Georgia de forma activa, aduciendo que la denegación del estatuto de candidata se usaría para incitar a la desestabilización y que sentaría las bases para un golpe de estado, concretamente para una «revolución de colores» orquestada por fuerzas occidentales. Argumentaban que la visita de Borrell tenía la finalidad de unir a las fuerzas de la oposición y animarlas a organizar protestas ese mismo año.

Estatuto de país candidato

Después de que Georgia obtuviera la condición de país candidato en diciembre de 2023, las fuentes pro-Kremlin no cesaron en sus esfuerzos de desacreditar a la UE durante 2024: plantearon que el estatuto de candidato era algo simbólico y fomentaron el escepticismo sobre la Unión. Rescataron narrativas que insinuaban que el único resultado tangible de la candidatura era el aumento de la financiación a las OSC que ejercían presión contra el Gobierno, sin beneficios reales para la ciudadanía. Asimismo, argüían que las recomendaciones de la UE estaban dirigidas a poner a Georgia bajo control occidental y presentaban a la Unión como una fuerza «fascista» opuesta a Dios y a la Iglesia ortodoxa.

Algunas narrativas pro-Kremlin fueron muy críticas con Sueño Georgiano y el Gobierno. La cadena de televisión ultraconservadora y de extrema derecha Alt-Info llegó a interpretar el viaje a Bruselas del primer ministro Irakli Kobajidze como un indicador de la existencia de un «pacto» con la UE, dando a entender que el partido en el poder, Sueño Georgiano, había aceptado suavizar su retórica antieuropea y considerar un gobierno de coalición afín a los intereses occidentales. En este supuesto acuerdo, la UE se abstendría de atacar a Bidzina Ivanishvili y se centraría en su lugar en atacar a los grupos conservadores de Georgia.

Sin embargo, las acciones posteriores de Sueño Georgiano no tardaron en provocar un realineamiento de las narrativas pro-Kremlin con la retórica gubernamental. En primer lugar, Sueño Georgiano anunció un proyecto de ley constitucional contra la «propaganda LGTBI» y luego reintrodujo el polémico proyecto de ley sobre agentes extranjeros, aunque con un nuevo nombre. Las fuentes pro-Kremlin no solo elogiaron estas maniobras, sino que además prometieron defender la ley «anti propaganda LGTBI» incluso por medio de la fuerza. También defendieron la necesidad de «transparencia» en la financiación extranjera y promovieron la ley de agentes extranjeros como medida para fortalecer la soberanía nacional. Repitieron el discurso gubernamental a cerca de que la ley era esencial para la transparencia y reprendieron a las organizaciones de la sociedad civil por considerarlas agentes extranjeros. Estas narrativas también reivindicaban la existencia de leyes similares en los países occidentales a modo de contrarrestar las críticas que tachaban el proyecto de ley de ser una norma al «estilo ruso». Estos mensajes iban en la misma línea que la retórica progubernamental de Georgia.

Elecciones de 2024

De cara a las elecciones parlamentarias del 26 de octubre, las fuentes pro-Kremlin empezaron a hacerse eco de la retórica del partido en el poder. Sostenían que Occidente, incluida la UE, intentaría deslegitimar las elecciones y hacer creer que eran fraudulentas para incitar a escenarios revolucionarios y derrocar al Gobierno actual. Estas narrativas planteaban que Georgia estaba al borde de una «revolución de colores» similar al Euromaidán ucraniano y mantenían que la política occidental buscaría desestabilizar toda la región postsoviética, incluido el Cáucaso sur, para convertirlo en un frente antirruso.

Según esta narrativa, Occidente persigue reemplazar a Sueño Georgiano por una élite prooccidental que esté preparada para entrar en conflicto con Rusia, apoyando activamente las protestas y movimientos contra el Gobierno a través de las OSC locales y grupos aliados. Los medios pro-Kremlin proclamaron además que solo Rusia y Vladimir Putin podrían evitar el golpe de Estado previsto en Georgia.

Estos medios también siguieron cuestionando las perspectivas de adhesión de Georgia a la UE, instando a una reevaluación de las aspiraciones del país. Argumentaban que la UE estaba controlada por el «Partido de la Guerra Global» y el «Estado profundo», ambos contrarios a los intereses nacionales de Georgia y que, por tanto, la integración en la UE era incompatible con los intereses del país. Como parte de esta narrativa, criticaron el artículo de la Constitución que consagra las aspiraciones europeas y euroatlánticas de Georgia, abogando por su eliminación.

En síntesis, la controversia sigue reinando en la infoesfera de Georgia y el discurso pro-Kremlin y el de Sueño Georgiano coincide en usar narrativas de desinformación cada vez más antieuropeas y antioccidentales. No se deje engañar.

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