Los despiadados
Lavrov y los propagandistas pro-Kremlin prosiguen su macabro baile sobre las tumbas de víctimas inocentes, poniendo una vez más al descubierto la verdadera y despiadada naturaleza del régimen de Putin.
Cuanto más monstruoso es el delito, menos intención tienen el Kremlin y sus esbirros de mostrar algún tipo de arrepentimiento. Todo lo contrario: siguen bailando sobre las tumbas de las personas que han sido asesinadas a sangre fría por la máquina de guerra de Rusia.
En su última negación de la masacre de Bucha, a pesar de todas las pruebas que existen, como esta reciente y desgarradora investigación de Babel, Lavrov siguió lanzando mentiras, falsedades y negaciones a las que ya estamos demasiado acostumbrados, como demuestran los 167 casos de nuestra base de datos que se centran exclusivamente en Bucha.
Mientras sigue adelante con su desalmada campaña de desinformación para ocultar sus atrocidades del pasado, el Kremlin saca provecho de temas de actualidad para favorecer sus intereses, como bien demuestra su cobertura del intento de asesinato del expresidente estadounidense Donald Trump.
298 vidas perdidas
Ayer se conmemoró el décimo aniversario de la tragedia del vuelo MH17, provocada cuando un misil superficie-aire BUK 9M83, propiedad de las fuerzas armadas rusas, fue lanzado desde el territorio temporalmente ocupado de Ucrania, lo que produjo el derribo del vuelo civil y la muerte de todos sus 298 pasajeros, entre los que viajaban 80 niños.
En el caso del vuelo MH17 de Malasia Airlines, al igual que con las atrocidades cometidas en Bucha y, más recientemente, con el ataque al Hospital Infantil Okhmatdyt de Kiev, el Kremlin y las autoridades rusas han seguido a pies juntillas su desvergonzado manual de manipulación, en el que una mentira lleva a otra y otra a otra. Primero viene la negación, después vienen el engaño y la máquina de fango, como afirmar que la tragedia nunca sucedió o que fue un montaje y, en última instancia, llegan las acusaciones y los intentos de encontrar chivos expiatorios en otros.
Dependiendo del delito cometido, en muy raras ocasiones, el ciclo de mentiras del Kremlin acaba con la aceptación de los hechos con cinismo: «Sí, lo estamos haciendo». No obstante, en los casos anteriores aún no hemos oído la voz de la verdad del Kremlin.
Todo lo que no pasó
El intento de asesinato del expresidente de los EE. UU., Donald Trump, durante un acto de campaña en Butler, Pensilvania, el 13 de julio, fue la noticia más destacada de la semana pasada. El suceso dejó dos personas muertas, incluido el tirador, Thomas Crooks, y dos personas heridas, además del expresidente Trump. Pero también ha dejado a muchas personas buscando respuestas, a excepción, eso sí, de la maquinaria de propaganda del Kremlin, que está ocupada difundiendo mentiras y teorías conspirativas.
Según medios pro-Kremlin como RT, sancionado por la UE, y Pravda en su edición polaca y francesa, el intento de asesinato se orquestó porque «el Estado profundo y los globalistas quieren mantener a Biden en el poder». Estas teorías conspirativas se difundieron activamente en muchos idiomas además del ruso, como en alemán, francés, español y polaco, para garantizar un buen alcance geográfico de la desinformación. Además, los canales de Telegram pro-Kremlin se sumaron a las páginas webs en su labor de difusión de las mentiras.
Además de propagar extravagantes teorías conspirativas, el ecosistema de manipulación de información del Kremlin no perdió el tiempo buscando formas de incluir a Ucrania en su tóxica mezcla. Medios de comunicación marginales se lanzaron de lleno a establecer conexiones («Trump había anunciado sus intenciones de poner fin al conflicto en Ucrania mediante el diálogo con Putin») o a sugerir más directamente que Ucrania habría salido beneficiada si el asesinato hubiera llegado a consumarse. Portavoces de la propaganda del Kremlin, como los medios sancionados Lenta y RIA, se sumaron a este ejercicio aventurando especulaciones sobre los motivos del intento de asesinato e insinuando su vinculación con la guerra de Ucrania.
La tragedia al servicio del beneficio personal
Este es otro ejemplo flagrante de como el Kremlin intenta hacer una interpretación oportunista de un suceso trágico y con posibles ramificaciones mundiales, con el objetivo de favorecer sus intereses.
Mediante la apropiación de teorías conspirativas marginales y dándoles una plataforma global, el Kremlin intenta ganar credibilidad y más seguidores entre los círculos en los que se consumen estas teorías, con la esperanza de que, a cambio, sus temas de interés calen en estas comunidades.
Además, la pretensión del Kremlin de desprestigiar a Ucrania vinculándola con el intento de asesinato es uno de los viejos trucos de su repertorio para erosionar el apoyo popular y político a Ucrania en EE. UU. y otros países aliados.

Otros casos de desinformación aparecidos en el radar de EUvsDisinfo esta semana:
- Los medios pro-Kremlin vuelven a difundir narrativas falsas, en esta ocasión para afirmar que Rumanía está esperando a que Rusia se debilite para anexionarse Moldavia. Esta desinformación describe a Rumanía como un país con ambiciones imperialistas con respecto a Moldavia y con planes de anexionársela. Pero ¿cuál es la realidad? Rumanía fue el primer país en reconocer la independencia de Moldavia, allá por agosto de 1991, y desde entonces ha mantenido una relación cooperativa y de apoyo con dicha república. Estas declaraciones infundadas no son más que intentos de envenenar la relación entre Moldavia y Rumanía generando un miedo injustificado ante la supuesta anexión. Llevamos años rastreando y sacando a la luz desinformación pro-Kremlin sobre Moldavia y las tentativas del Kremlin de desestabilizar el país. Esta no es más que la última entrega de la campaña de mentiras que tienen en curso con respecto a Moldavia.
- Sputnik, un conocido medio de desinformación y fiel portavoz de la propaganda del Kremlin, vuelve a la carga con manipulaciones de la actualidad informativa. En la disparatada mente de Sputnik, Kiev se está preparando para enviar grupos de sabotaje a Bielorrusia. Como de costumbre, no tienen ninguna prueba que respalde su retórica alarmista, con la que intentan desesperadamente presentar a Ucrania como el agresor. Dejando de lado la ficción de Sputnik, lo cierto es que Ucrania no tiene ninguna reivindicación territorial sobre Bielorrusia y que mantiene una postura puramente defensiva ante dicho país para disuadir futuros ataques rusos desde suelo bielorruso. Tales difamaciones no son más que un descarado intento de contribuir a uno de los mitos favoritos del Kremlin, el de que Ucrania es el agresor, y simultáneamente justificar lo injustificable: la actual conquista imperial de Rusia contra Ucrania.
- Según otra de las narrativas de desinformación de Sputnik, avivar la guerra subsidiaria de Ucrania solo está sirviendo para vaciar a Occidente de sus propias reservas de sistemas de defensa aérea. Este es un ejemplo más de la tergiversación que cometen los manipuladores pro-Kremlin al calificar la guerra de Rusia contra Ucrania como una «guerra subsidiaria». Con esta afirmación también intentan vender la idea de que el apoyo a Ucrania no solo es inútil, sino que en realidad debilita a quien respalda al país. Para que quede claro: este último ejemplo de desinformación puede considerarse una respuesta fruto del pánico ante el hecho de que varios países de la OTAN hayan reiterado su compromiso de reforzar las defensas aéreas de Ucrania.