Buscando grietas y lanzando misiles
El Kremlin es consciente de que ni siquiera sus tácticas de intimidación más despiadadas, como el lanzamiento de un misil de crucero contra un hospital infantil, conseguirán acabar con la resistencia ucraniana mientras perdure el apoyo que la UE y la OTAN ofrecen al país. Por ello, uno de los principales objetivos de las campañas de desinformación es aprovechar cualquier grieta, real o imaginaria, en la unidad formada entre los miembros de estas organizaciones para debilitarlas.
Una visita «bilateral»
Esta grieta ha quedado patente con la visita a Moscú del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, quien se reunió con Putin el 5 de julio en el marco de una autodenominada «misión de paz». Putin recibió a Orbán diciendo que «entendía» que en su visita venía «no solo como un socio histórico de Rusia, sino también como el presidente del Consejo de la UE».
Si bien es cierto que Hungría acaba de asumir la presidencia rotatoria de seis meses del Consejo de la UE, los Estados miembros de la Unión, así como los máximos dirigentes de la UE, incluido el Alto Representante y Vicepresidente, Josep Borrell, han sido muy explícitos al afirmar que esto no otorga al primer ministro de Hungría, Orbán, ningún mandato para hablar en nombre de la UE en asuntos de política exterior.
La visita de Orbán y la reacción de los demás líderes de la UE han sido aprovechadas por los medios estatales rusos y otros medios pro-Kremlin como una excelente oportunidad para difundir desinformación. Sin grandes esfuerzos y aprovechando la gran visibilidad de la visita, los agentes de desinformación rusos presentaron a los dirigentes de la UE como divididos y pusieron en tela de juicio la legitimidad de la UE y de la OTAN.
Falsas y vacías promesas de paz
La visita también ha servido de plataforma para que Putin hiciera varias declaraciones manipuladoras en las que afirmó que Rusia está interesada en poner fin a las hostilidades por la vía de la negociación. El presidente ruso presentó sus condiciones para la paz en Ucrania justo antes de la conferencia que se celebró en junio, con el objetivo de reforzar la narrativa de que Ucrania y sus aliados occidentales están prolongando el conflicto. Las condiciones se reducen a la rendición de Ucrania y, por lo tanto, no constituyen una base seria para poner fin a la guerra. Como hemos explicado en ocasiones anteriores, como aquí, aquí y aquí, el Kremlin ha intentado utilizar una y otra vez la narrativa de la paz para justificar la guerra de Rusia contra Ucrania.
Otra matanza de niños
Putin ha dejado claras sus verdaderas intenciones una vez más, con uno de los ataques más despiadados contra la población civil desde el comienzo de la invasión a gran escala en 2022. Un misil de crucero alcanzó el Hospital Infantil Okhmatdyt, en el centro de Kiev, el mayor hospital pediátrico de Ucrania, donde se atiende a niños con cáncer y otras enfermedades graves. El hospital sufrió graves daños y perdieron la vida varias personas. Los ataques sufridos en todo el país resultaron en la muerte de más de 37 personas, incluidos tres niños, y dejaron más de 170 heridos.
Rápidamente, el ecosistema de desinformación pro-Kremlin inició su habitual ciclo de negaciones y evasión de culpas. Ciertos comentaristas al servicio de la desinformación afirmaron que el hospital había sido alcanzado por un misil de defensa antiaérea suministrado por Occidente. El representante ruso en la ONU llegó incluso a afirmar que se trataba de un misil noruego NASAMS y exigió que las autoridades noruegas respondieran por el crimen, a pesar de haber sido, en realidad, cometido por su propio país, Rusia. El ataque se produjo a plena luz del día y las grabaciones de alta definición muestran que el misil impactó directa y deliberadamente contra el hospital, lo que permitió a los expertos identificarlo como un misil de crucero ruso Kh-101.
Ante estas evidencias, los desinformadores del Kremlin también publicaron vídeos del misil ruso. A pesar de que las pruebas demostraban la implicación del Kremlin en el ataque, los medios se limitaron a utilizar las mismas imágenes como evidencia de que tal misil era un proyectil de defensa antiaérea. La desinformación no se limita únicamente a la difusión de historias falsas, sino que también pueden utilizarse hechos e imágenes reales en un contexto engañoso para reforzar narrativas de desinformación.
Esta respuesta del ecosistema de desinformación del Kremlin es muy similar a las reacciones que tuvieron tras el bombardeo contra la sala de maternidad número 3 en Mariúpol, el bombardeo de una estación de ferrocarril en Kramatorsk, la masacre de Bucha y el derribo del vuelo MH17. Los agentes de desinformación inundan el espacio informativo con mentiras y tergiversaciones para ocultar la violencia y los crímenes de guerra cometidos por Rusia.
El «malvado Occidente» y la «avariciosa Ucrania»
Los más cínicos podrían pensar que los atentados del 8 de julio guardan algún tipo de relación con la cumbre de la OTAN, celebrada entre el 9 y el 11 de julio, quizá como forma de lanzar algún tipo de mensaje macabro. Cínicos como Dmitry Peskov, el portavoz de Putin o el Ministerio de Defensa ruso. Ellos mismos han relacionado ambas cuestiones al afirmar que la «histeria» ucraniana con respecto a las víctimas civiles tiende a intensificarse justo antes de las cumbres de la OTAN, para así garantizar que se financian sus despliegues bélicos. El ecosistema de desinformación ruso ha amplificado estos mensajes y los ha complementado afirmando que Ucrania no tiene la capacidad para manejar adecuadamente los sistemas de defensa aérea. Así pues, según este discurso, dotar al país de una mayor capacidad para defenderse conlleva más víctimas civiles.
Esta retorcida historia tenía un doble objetivo: desviar la responsabilidad rusa del atentado e intentar dividir a los aliados de la OTAN antes de la Cumbre. Como siempre, el Kremlin sostiene que un mayor apoyo a Ucrania solo provocará más sufrimiento. No son más que sus intentos continuados por desacreditar a la Alianza Atlántica ante la opinión pública mundial y crear divisiones.
Estas historias rara vez son nuevas, pero se amplifican en un momento concreto para que coincidan con la actualidad informativa con el fin de que logren un mayor alcance. Ahora afirman que Estados Unidos y otros países europeos pretenden utilizar a Polonia, a los Estados bálticos y a Ucrania como carne de cañón para debilitar a Rusia sin sufrir daños ellos mismos, al mismo tiempo que presentan a la OTAN como una organización beligerante.
Culpar a la OTAN, a la UE y a la propia Ucrania de los ataques de Rusia contra niños ucranianos inocentes solo se entiende en el marco del despliegue de desinformación que Rusia lleva a cabo para debilitar a oponentes a los que no podría llegar de otra manera.
¡Permanezca alerta y no se deje engañar!

También bajo nuestro radar de desinformación:
- Las elecciones libres son propaganda de Occidente
Desde hace varios meses, Francia ha sido objeto de crecientes campañas de desinformación, probablemente debido a la prohibición de que Rusia participe en los Juegos Olímpicos de París y a las propuestas del presidente Macron de enviar instructores militares a Ucrania. Asimismo, los «anglosajones» son uno de los hombres del saco favoritos de los desinformadores pro-Kremlin, a quienes también les encanta inmiscuirse en las elecciones. Como no podía ser de otra manera, el ecosistema de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros no ha podido evitar entremeterse tanto en las recientes elecciones francesas como británicas. La derrota del Partido Conservador en el Reino Unido ha sido interpretada por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso como una demostración de que el partido ya ha cumplido con todas las tareas que le había encomendado la élite globalista, entre ellas la de provocar una guerra en Europa y frustrar los acuerdos de paz. Y, por si fuera poco, según ha explicado RT, la mera idea de una competencia electoral libre no es más que pura propaganda de Occidente.
- Olena Zelenska, primera compradora del nuevo Bugatti
Como ya hemos explicado, a veces los agentes de la desinformación pueden utilizar documentos o imágenes auténticos con fines engañosos. Y otras veces simplemente se inventan las historias por completo, como la que afirma que Olena Zelenska, mujer del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, compró un coche de lujo de 4,5 millones de euros durante una visita a París, lo que la convierte en la primera compradora de este nuevo modelo. Esta afirmación es tan falsa como el recibo falsificado que se encargaron de difundir los canales de desinformación. Se fundamenta en las narrativas que desacreditan a los dirigentes ucranianos y tildan de corrupto al presidente del país.
- Ucrania quiere arrastrar a Bielorrusia al conflicto
Como parte de los intentos de tachar a Ucrania y Occidente de actores beligerantes, se han amplificado narrativas que afirman que Kiev se está preparando para arrastrar a Bielorrusia al conflicto en curso, ya sea movilizando a sus tropas en la frontera con Bielorrusia o intentando orquestar una «provocación». No hay prueba alguna de ello y Kiev ha negado haber movilizado a sus tropas en la frontera. El régimen del presidente bielorruso Lukashenko, un fiel aliado de Rusia, ha permitido a las tropas rusas invadir Ucrania y lanzar misiles desde su territorio.