Encubrir tambiƩn es mentir
A veces, no mentir sobre algo también es revelador. La semana pasada hizo siete años de que una unidad militar rusa derribara el vuelo MH17 de Malaysia Airlines y matara con ello a las 298 personas que viajaban a bordo. Este incidente, y el juicio en curso en los Países Bajos, recibió una gran cobertura en los medios de comunicación internacionales; por ejemplo en el Reino Unido, Alemania y los Países Bajos. Los principales medios de comunicación nacionales pro-Kremlin, como las cadenas Vesti.ru o First Channel ignoraron esta cuestión. Los medios de comunicación para el público internacional, RT.com, Southfront.org o Strategic Culture Foundation, también evitaron llamativamente mencionar esta tragedia. La base de datos de EUvsDisinfo contiene 314 entradas sobre el MH17, pero ninguna del mes pasado. El volumen de pruebas que relacionan a estructuras del Estado ruso con la muerte de 298 personas es abrumador.
Un virus sionista
Observamos la misma estrategia en lo que respecta al actual brote de COVID-19 en Rusia. Desde mediados de junio, el país ha registrado un aumento drástico de casos y muertes por el virus. En ningún momento de la pandemia había habido tantas muertes por COVID-19, a pesar de que Rusia fue el primer país del mundo en aprobar una vacuna. Todo esto apenas se menciona en los medios de comunicación pro-Kremlin. La base de datos de EUvsDisinfo contiene 860 entradas sobre el coronavirus y todas las de esta semana afirman que el virus es un «arma occidental, estadounidense o sionista». Esta afirmación es, en realidad, el alma mater de toda la desinformación sobre la COVID-19 y está documentada como la primera entrada sobre el virus. Ya el 22 de enero de 2020, la edición bielorrusa de Sputnik «sabía» que el virus había sido fabricado en los laboratorios de la OTAN.
El Estado ruso continúa explotando la red internacional pro-Kremlin para promocionar la Sputnik V: la vacuna rusa es la «vacuna más eficaz»; «la Unión Europea tiene un prejuicio político en contra de Sputnik» y «Sputnik es objeto de una campaña de desinformación». Por otra parte, la campaña contra las vacunas occidentales continúa. Geopolitica, un medio de comunicación que pertenece y es gestionado por el oligarca afiliado al Kremlin Konstantin Malofeev, describe a PfizerBioNTech como potencialmente «incluso más peligrosa que la COVID-19».
Mentiras cómodas
Por lo tanto, si en Rusia se encubren noticias como el derribo del MH17 y el brote de COVID-19, ¿qué difunden los medios de comunicación pro-Kremlin? El 23 de junio, un buque británico, el HMS Defender, atravesó aguas ucranianas hacia el sudeste de Crimea. Rusia anexionó de forma ilegal esta península en 2014 y reivindica estas aguas como territorio naval ruso. No lo son. El caso del HMS Defender sigue siendo una noticia importante en los medios de desinformación. ¡Una provocación! ¡Los británicos se asustaron con las advertencias rusas!
Estos titulares están muy en consonancia con el sentimiento anti-OTAN tradicional. ¡El diálogo con la OTAN es imposible! ¡La OTAN es antirrusa! ¡La OTAN se entrena para destruir el Dombás! Todos son elementos de desinformación cómodos y trillados sobre un cerco hostil a Rusia. Una narrativa muy oportuna antes de Zapad 2021, las grandes maniobras militares rusas previstas para septiembre.
Los incidentes recientes en Cuba, donde grandes multitudes protestaron contra la acción insuficiente del régimen cubano en relación con la pandemia de COVID-19, se describen evidentemente como otra revolución de colores: esta semana, cuatro entradas describen cómo los Estados Unidos intentan provocar un cambio de régimen en La Habana. Una de ellas identifica a la COVID-19 como un método totalmente nuevo de los Estados Unidos para «esclavizar al mundo».

Entradas peculiares de la semana:
- La masonería anglosajona intenta establecer una dictadura mundial
- Occidente quiere que los ucranianos desaparezcan
- Polonia compra tanques estadounidenses para atacar a Ucrania
En conclusión: una semana de encubrimiento de noticias reales y reciclaje de mentiras antiguas. ¡Incluso utilizan «Los Cascos Blancos planean un ataque químico»! Es una afirmación recurrente que difunden con frecuencia las fuerzas armadas rusas en Siria; hasta el momento, este año lo han hecho en junio, mayo, marzo y febrero. Entonces no era verdad y ahora sigue siendo mentira.
