Moldavia, en la mira del Kremlin
El 20 de octubre, la población moldava acudió a las urnas para elegir a su próximo presidente y plasmar en la Constitución su deseo de adherirse a la Unión Europea. Ambas votaciones, y en particular la del referéndum constitucional, estuvieron marcadas por una intensa actividad de desinformación y manipulación pro-Kremlin.
El resultado de la votación sobre la Constitución, con un 50,38 % a favor y un 49,62 % en contra, una diferencia de apenas 11 400 votos, pone de manifiesto la profunda división de la ciudadanía moldava con respecto a la posibilidad de que su país se adhiera algún día a la UE. Y, de hecho, los manipuladores del Kremlin aprovecharon esta cuestión para difundir sus propias narrativas sobre Moldavia y la UE.
A pesar de ello, una clara mayoría de moldavos ha manifestado su apoyo a la integración europea en los últimos años y las encuestas previas a la votación indicaban que más del 60 % de los encuestados estaba a favor de la adhesión del país a la UE. El decepcionante resultado, junto con los incontables informes sobre la injerencia híbrida de Rusia en las elecciones, apuntan a que, en este referéndum, pudo haber influido algo más que el habitual voto de protesta contra el Gobierno.
Un «gradual golpe de Estado encubierto» que no cumple su objetivo
La maquinaria de propaganda pro-Kremlin se puso viento en popa antes de las elecciones para tratar de manipular a los votantes. Después de los comicios, continuó a toda vela para tildar el resultado como una «derrota» de la presidenta en funciones, Maia Sandu, y sus aliados políticos proeuropeos, además de calificar la consulta como un proceso electoral enturbiado por la supresión de votantes y por el fraude.
La principal narrativa difundida por los medios pro-Kremlin de habla alemana, francesa, inglesa y rumana fue que la administración de la presidenta Sandu había perpetrado un fraude electoral generalizado para inclinar la votación a su favor. Supuestamente recurrió a diversos planes nefastos para suprimir la voluntad del pueblo y llevar a cabo lo que la versión en alemán de RT describió como un «gradual golpe de Estado encubierto hacia un régimen unipartidista». Este discurso no es más que otra versión de la clásica narrativa del Kremlin sobre «las élites vs. el pueblo».
La versión inglesa de Pradva se hizo eco de las afirmaciones del político de la oposición Alexei Lungu, quien aseguró que policías enmascarados y armados irrumpieron en las oficinas del bloque político Victoria en Bălți y registraron los domicilios de sus empleados con el fin de intimidarlos.
Por su parte, el líder de la coalición, Ilan Șor, oligarca prófugo en Moscú, afirmó que el bloqueo de los canales de Telegram de la oposición por parte de las autoridades moldavas «pone fin a la democracia, sustituyéndola por una dictadura».
Los medios nacionales de Rusia afirmaron que la administración de Sandu había prohibido varios medios controlados por el Estado ruso para crear un entorno de información «estéril» (una situación con la que los lectores rusos estarán muy familiarizados).
¿Cómo es posible, entonces, que el resultado de la votación no haya sido el esperado por el Gobierno?
El Kremlin convoca a sus efectivos y los divide en tres grupos
A partir del análisis de los datos recopilados durante la campaña electoral, se identificaron tres grupos de actividad distintos en el espacio informativo del país. El primer grupo estaba compuesto por cuentas que previamente habían participado en actividades de desinformación y manipulación en Ucrania. Estas cuentas pasaron a centrarse en la opinión pública moldava, adaptando las narrativas originalmente creadas para llevar a cabo ataques de desinformación contra Ucrania al contexto moldavo (descalificando a las personas, llamándolas corruptas, inadaptadas, etc.). Algunos de los canales de este grupo estaban relacionados con la campaña global de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros conocida como Portal Kombat.
El segundo grupo estaba formado por una red de cuentas moldavas vinculadas a agentes extranjeros. Estas cuentas funcionaban como amplificadoras del primer grupo y difundían narrativas similares dentro del panorama informativo moldavo. Los principales temas promovidos por ambos grupos coincidían en afirmar que «Moldavia podría atacar Transnistria» si se aprobaba el referéndum de la UE o si la presidenta Sandu resultaba vencedora, que «Moldavia podría verse arrastrada al conflicto de Ucrania» y que «Moldavia podría colaborar con Ucrania en África para atentar contra los despliegues militares rusos en la región». Una serie de mensajes alarmistas pensados para confundir a los votantes.
El tercer grupo lo conformaban canales nacionales que, si bien no estaban directamente vinculados a manipuladores conocidos, difundían narrativas similares. Esto pone de relieve las difusas fronteras del ecosistema mediático moldavo, donde las redes extranjeras están profundamente entrelazadas con los canales nacionales. Se trata de una táctica especialmente maliciosa, ya que los agentes extranjeros pueden infiltrarse en los principales medios de comunicación.
…y el despliegue coordinado logra inundar la infoesfera
Además, grupos de «ciberhacktivistas» con base en Rusia, que ya habían participado en actividades de desinformación durante las elecciones españolas y polacas, reivindicaron la autoría de los ataques contra infraestructuras moldavas durante este periodo. Una narrativa comúnmente difundida por los tres grupos consistió en la denuncia de fraude electoral, una acusación que se fue intensificando a medida que se acercaba el día de las elecciones.
En comparación con los resultados obtenidos por la observación electoral en otros comicios pasados, el nivel de manipulación extranjera en Moldavia fue significativamente más alto. Además, la manipulación en línea estaba estrechamente coordinada con acciones a través de otros medios. Entre las tácticas empleadas figuran la creación de cartas, documentos, imágenes y vídeos falsos, el uso de voces generadas por inteligencia artificial para suplantar a la presidenta Sandu y el desarrollo de un chatbot que ofrecía dinero para promover contenidos anti-UE.
Los intentos de manipulación no se basaron en técnicas sofisticadas ni en campañas a gran escala. En lugar de centrarse en maniobras aisladas y de gran impacto, los manipuladores optaron por acciones repetidas y de alta frecuencia, diseñadas para generar un efecto acumulativo que inundara el espacio informativo.
Comentando los resultados
Los resultados preliminares de la noche del domingo 20 de octubre apuntaban a que la votación había sido desfavorable para Sandu y las fuerzas pro-UE, lo que llevó a los medios pro-Kremlin a afirmar con regocijo que había sido un «completo fracaso» para la presidenta. Sin embargo, cuando comenzó a perfilarse la estrecha victoria pro-UE, dichos medios persistieron en su discurso y continuaron promoviendo su narrativa de derrota y humillación.
La versión alemana de RT [Russia Today] lo resumió con el siguiente titular: «La presidenta proeuropea hace el ridículo: la ciudadanía dice no a la UE». Según el artículo, se trató de «las elecciones más sucias en la corta historia de la República de Moldavia. La represión, las prohibiciones y la injerencia de Occidente han alcanzado niveles sin precedentes. Y, aun así, la presidenta proeuropea Sandu ha hecho el ridículo con su plan de llevar triunfalmente al país hacia la UE».
Ciertos medios de habla rusa, alemana e inglesa, así como algunos medios moldavos alineados con Rusia, repitieron sin cesar sus acusaciones sobre un fraude electoral generalizado. Se centraron especialmente en la diáspora moldava en Rusia, a la que, según ellos, se le había negado su derecho al voto debido a que Moldavia solo había abierto dos colegios electorales. Presentaron esto como prueba de que el voto había sido amañado para beneficiar a la diáspora en Europa Occidental y EE. UU.
Y, pasando a cosas más serias, el Alto Representante de la UE, Josep Borrell, se congratuló del resultado el martes: «Los ciudadanos de la República de Moldavia han tomado la decisión histórica de afianzar su futuro en el seno de la Unión Europea, a pesar de la injerencia masiva y de la campaña híbrida emprendida por Rusia y sus vicarios para socavar el voto democrático en Moldavia. Esta votación refleja sus aspiraciones de una Moldavia pacífica, independiente, estable, democrática y próspera».
El Secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, también subrayó el carácter sin precedentes de la injerencia rusa al afirmar que «Rusia hizo todo lo que estuvo en sus manos para perturbar las elecciones y el referéndum con el fin de socavar la democracia de Moldavia, incluso mediante financiación ilícita y compra de votos, desinformación y ciberactividades maliciosas».
Aunque Rusia negó las acusaciones de la UE sobre su injerencia en las elecciones moldavas, hay rastros de su intervención y movimientos de fondos en el contexto de los resultados del referéndum.
Continuará…
EUvsDisinfo ha seguido la desinformación pro-Kremlin en el periodo previo e inmediatamente posterior al referéndum y las elecciones del domingo 20 de octubre. Seguiremos siguiendo de cerca su actividad mientras el país se prepara para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el 3 de noviembre.