El camuflaje climático del Kremlin
La maquinaria de desinformación rusa pasa de negar el cambio climático a mentir sobre los esfuerzos de la UE para adaptarse a él y reducir sus efectos. Entremezcla afirmaciones engañosas sobre las iniciativas de Occidente con insinuaciones conspirativas de colonialismo para alertar a los países africanos y presenta falsamente el gas ruso como la única solución viable.
Los comentaristas y medios de desinformación pro-Kremlin cuentan con un largo historial de narrativas negacionistas del cambio climático. Han alegado que Occidente inventó la «patraña» del cambio climático para frenar el desarrollo económico de Rusia. Han afirmado que los países occidentales usan las normativas medioambientales para perjudicar a sus competidores económicos. Han llegado incluso a demonizar a Greta Thunberg y a tachar al movimiento ecologista de «locura verde».
No obstante, estos medios parecen darse cuenta de que el conspiracionismo y los insultos, si bien atraen a un número de devotos de estas narrativas, podrían alejar a los lectores más mayoritarios. Así pues, muchos artículos, especialmente aquellos publicados en medios dirigidos a una audiencia internacional, como RT en versión inglesa, aceptan el consenso científico de que el cambio climático existe. Sin embargo, los propagandistas rusos también hacen uso de este discurso como otra arma política más para atacar a Occidente.
Los medios rusos de control estatal y sus amplificadores han adoptado un enfoque generalmente flexible y oportunista a la hora de informar sobre las cuestiones relacionadas con el cambio climático. Afirman que los gobiernos occidentales, especialmente los de la UE, son corruptos, hipócritas, incompetentes o neocolonialistas en sus formas de abordar la cuestión. También sostienen que cualquier transición de la UE hacia las energías renovables no puede producirse sin las importaciones de gas ruso. Y, quizá para no perder la costumbre, algunos medios de comunicación rusos siguen considerando que el cambio climático es «otro truco fraudulento de Occidente».
Veamos cada una de las narrativas usadas.
Rusia como la protectora de África
Esta negación del cambio climático se sustenta sobre una narrativa de desinformación de mayor alcance, que es también una de las que el Kremlin utiliza con mayor frecuencia. Se trata de la falsa afirmación de que «Occidente es corrupta» en todos los sentidos de la palabra: moral, política y económicamente. La narrativa se utiliza entonces para yuxtaponer Rusia a Occidente, presentando a la primera como protectora de todo lo bueno y decente.
Esta táctica de manipulación se utiliza principalmente con los países africanos, como quedó patente en la desinformación pro-Kremlin difundida en torno a la reciente cumbre África-Rusia. Los medios rusos de control estatal y pro-Kremlin alegan que, con la adopción de normas medioambientales, la UE, en realidad, no intenta luchar contra el cambio climático. Lo que Europa pretende es más bien estrangular el desarrollo económico de África o apropiarse de los beneficios de dicho desarrollo.
Como suele ser habitual en las teorías conspirativas, esta narrativa no cuenta con pruebas que la respalden. Es simplemente una presunción de mala fe. Los supuestos conspiradores no deben de estar tramando nada bueno. Al Kremlin le es de gran ayuda poder recurrir al legado, a menudo desafortunado, del colonialismo europeo en África para afirmar falsamente que como algunos países europeos actuaron injustamente en el pasado, todos los países de la UE deben de estar actuando del mismo modo ahora.
Un ejemplo es el de un político ruso que afirmó que las medidas medioambientales de Occidente formaban parte de una «guerra de guerrillas» contra los productores de petróleo rusos y que los «ecologistas han estado involucrados [en esta guerra] desde el principio». Además, un artículo publicado en Sputnik Afrique citaba a un diplomático ruso que sostuvo que Occidente está «imponiendo “créditos verdes” a los gobiernos africanos» como parte de un intento «de evitar la verdadera industrialización de los países africanos». ¿Cuál es la solución? La ayuda de Rusia. En palabras de un alto cargo ruso, «Rusia puede ofrecer alternativas fiables» a las energías renovables, como «su experiencia en materia nuclear».
La realidad es que la cooperación entre África y la UE no hace más que fortalecerse. Por ejemplo, la Iniciativa de Energía Verde África-UE pretende, de aquí a 2030, dar acceso a la electricidad a 100 millones de ciudadanos africanos por medio del desarrollo de 50 gigavatios de producción de energía renovable. Para ello, pretende dedicar 15 000 millones de euros procedentes de las instituciones públicas de la UE y de inversores privados a la energía renovable, la eficiencia energética y proyectos relacionados. De esta cantidad, 3 200 millones de euros procederán de subvenciones directas de la UE. Formar parte de la Iniciativa es, por supuesto, una decisión completamente voluntaria.
Obtenga más información sobre este y los otros proyectos que fortalecen los lazos entre la UE y África.
Ni rastro de gas, solo de la palabrería del Kremlin
Mientras se autodesigna protector de África frente a las demandas de energía renovable de la UE, Moscú ansía desesperadamente a la vez que Europa siga dependiendo de los combustibles fósiles rusos y del gas en particular. Con este fin, los comentaristas pro-Kremlin declararon que, sin la energía rusa, la campaña de la UE para luchar contra el cambio climático es inútil.
Algunos medios afirmaron en términos más generales que las sanciones de la UE contra Rusia por su invasión injustificada de Ucrania impedirían a Europa cumplir con sus objetivos climáticos. Los medios relataron historias de terror sobre países de Europa del Este que sufrían terriblemente tras abandonar el gas ruso.
De hecho, la UE sigue comprometida con el cumplimiento de sus objetivos en materia de cambio climático, a pesar de la decisión del Kremlin de cortar el suministro de gas ruso. Sin embargo, cabe señalar que este argumento se enmarca dentro de una narrativa de desinformación rusa más amplia, que sostiene que renunciar a los hidrocarburos rusos destruiría las economías de la UE y llevaría a que la población europea se congelara en invierno. Estas predicciones son erróneas.
Las viejas costumbres nunca mueren
Los medios de comunicación del Estado ruso pretenden ganarse la credibilidad del público internacional aceptando que el cambio climático es real. Una vez hecho esto, el Kremlin quiere aprovechar dicha credibilidad para acusar a Occidente de usar las normas medioambientales como armas políticas contra los países en desarrollo, pero sobre todo contra Occidente mismo. Es una táctica «furtiva» pero, en última instancia, tan clara como el dióxido de carbono: utilizar la preocupación por el cambio climático para proteger y promover la producción rusa de hidrocarburos.
Algunos comentaristas, incluso en medios en lengua rusa, no quisieron dejar que las viejas teorías conspirativas cayesen en el olvido. Por ejemplo, un artículo pro-Kremlin en un medio de Moldavia afirmaba que el «calentamiento global, el cambio climático, etc., no son más que un pretexto para imponer planes inhumanos de “reorganización” del hombre y de la sociedad». Un artículo publicado en Georgia tachaba la energía solar y eólica de «fantasía». Y un reconocido experto ruso afirmó que el calentamiento global es «otro truco fraudulento de Occidente» y «un arma en la guerra híbrida de Occidente contra la humanidad, junto con otros tópicos como la “democracia”, los “valores democráticos” y los “derechos humanos”».
EUvsDisinfo ha destapado estas actitudes negacionistas en anteriores ocasiones. Si bien los propagadores de desinformación pro-Kremlin intentan tergiversar la realidad en temas nuevos y de actualidad, sus tácticas suelen ser repetitivas y poco imaginativas. No existe mejor ejemplo de ello que este cambio de narrativa, en la que pasaron de negar el cambio climático a recurrir al mantra de «Occidente tiene la culpa».