¿Quién tiene miedo a una Moldavia europea?
El domingo 20 de octubre, la población moldava acudirá a las urnas para elegir a su próximo presidente o presidenta y decidir si desean plasmar la integración europea en su Constitución. Hay mucho en juego para el futuro del país.
Los cheques del Kremlin
El temor de Rusia a que Moldavia, una nación de 3 millones de habitantes, tome una decisión libre es de tal magnitud que no escatiman recursos a la hora de socavar e influir en ambas campañas electorales. Según las estimaciones de las autoridades moldavas, solo en este año se han destinado más de 100 millones de euros para injerir en el proceso electoral. El Parlamento Europeo, a través de una resolución aprobada recientemente por una abrumadora mayoría, condenó la escalada de las actividades maliciosas en Moldavia.
La UE no es la única que denuncia las perniciosas campañas de injerencia rusa en Moldavia. El 15 de octubre, EE. UU. también acusó a Rusia de intentar socavar activamente las elecciones moldavas y su proceso de integración europea. En palabras de John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional: «En los últimos meses, Moscú ha destinado millones de dólares a injerir en las elecciones presidenciales moldavas. Nuestros análisis indican que este dinero se ha utilizado para financiar partidos políticos afines y difundir desinformación en las redes sociales».
Mientras tanto, Dmitry Peskov, secretario de prensa del Kremlin, insiste en que Rusia no se inmiscuye en los asuntos internos de Moldavia y lamenta que no se haya permitido ni que partidos políticos prorrusos participen en los comicios ni que haya medios rusos que cubran el proceso electoral.
Una investigación periodística reveló que el referéndum sobre la adhesión de Moldavia a la UE es el principal objetivo de las fuerzas de desinformación pro-Kremlin en el país. Al reportero encubierto de Ziarul de Gardă, que se infiltró en una red de compra de votos, le dijeron que, si el referéndum fracasaba, la presidenta proeuropea perdería apoyos.
Las fuerzas pro-Kremlin siguen logrando inundar el espacio informativo con narrativas anti-UE. Algunas de ellas van directamente en contra de la UE, otras se enfocan en el referéndum y otras cuestionan si el Gobierno es realmente proeuropeo. En un artículo publicado anteriormente, señalamos cómo el Kremlin y sus colaboradores en Moldavia trataban de desacreditar el referéndum.
Ahora, tras meses de experimentos de desinformación, los portavoces de la propaganda del Kremlin se han centrado en un número reducido de narrativas para intimidar a los votantes y alejarlos de la UE.
Todo el mundo, manos a la obra
A tan solo una semana de las elecciones y del referéndum, se ha lanzado un vídeo musical protagonizado por tres superestrellas rusas, Filipp Kirkórov, Nikolai Baskov y Stas Mihailov, quienes interpretan una canción en rumano dedicada a Moldavia. El vídeo comienza con imágenes de conflictos, manifestaciones del colectivo LGTB y disturbios atribuidos a inmigrantes, insinuando que todo esto tiene su origen en la UE. A continuación, muestra bonitas panorámicas de los paisajes moldavos y concluye con el mensaje de que Moldavia no necesita «sus» problemas, refiriéndose a la UE, instando a la población a decir que «No» y votar «No» en el referéndum.
Estas narrativas, como la que advierte que Moldavia será arrastrada a la guerra, la que asegura que la UE es sinónimo de LGTB y la que acusa a Bruselas de querer enviar inmigrantes ilegales a los países candidatos, se encuentran entre las más difundidas en las semanas previas al referéndum.
Llegada de ciudadanos europeos adinerados e inmigrantes
Por ejemplo, los propagandistas del Kremlin afirmaron que un avión procedente de Argelia, con destino a Ucrania, había aterrizado en un pequeño aeropuerto del norte de Moldavia, donde descendieron 100 hombres. Los verificadores de datos confirmaron que el avión había aterrizado en Moldavia para realizar tareas de mantenimiento y que no llevaba pasajeros a bordo. A pesar de ello, el vídeo inicial consiguió casi 30 000 reacciones en TikTok.
Un artículo publicado por The Sunday Times sobre los debates en Bruselas acerca de los llamados campos de deportación para inmigrantes, en el que se mencionaba a Moldavia, se convirtió en otro tema candente para los canales de desinformación. Los agentes maliciosos aprovecharon este artículo para sembrar el miedo entre los lectores, al afirmar que su país recibiría una gran cantidad de inmigrantes ilegales deportados por la UE. Chisináu afirmó que no se estaba considerando una propuesta de este tipo y que, en cualquier caso, no la aceptaría bajo ninguna circunstancia.
Por otro lado, los portavoces de la desinformación pro-Kremlin, incluido el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, utilizaron una entrevista al embajador de la UE en Moldavia para crear una nueva oleada de descontento relacionada con la venta de terrenos a extranjeros tras la adhesión a la UE. La presidenta y el primer ministro de Moldavia respondieron señalando que se trataba de una propuesta sujeta a negociaciones, tal como sucedió con todos los países que se unieron a la UE en los últimos años. A pesar de ello, se compartieron 700 publicaciones al respecto, que acumularon más de 1,5 millones de visitas en diversas plataformas en tan solo unos días.
Elige tu veneno
Los agentes pro-Kremlin buscan llegar a distintos públicos y adaptan los temas según corresponda. En el caso de la opinión pública rusófona, una parte importante de las estrategias de desinformación en Moldavia se centran en agudizar la susceptibilidad hacia las regiones de Transnistria y Gagaúzia. Un artículo afirmaba que el gobierno de Sandu podría ayudar a Ucrania a atacar a la región de Transnistria. Otro, que Moldavia se uniría a la UE y a Ucrania para atacar a la región.
Otros medios afines al Kremlin han aprovechado este alarmismo para destacar la disposición de Rusia a actuar como mediador diplomático entre el gobierno moldavo y las autoridades de facto de Transnistria.
De manera similar, la región de Gagaúzia también ha sido utilizada como arma política por los agentes de desinformación pro-Kremlin, con el objetivo de seguir polarizando la sociedad moldava, llegando incluso a afirmar que el Gobierno moldavo está suprimiendo la libertad de expresión al sancionar a una cadena televisiva pro-Kremlin de la región por difundir desinformación.
Además, han seguido apareciendo durante meses noticias relacionadas con la supuesta preparación de Moldavia para acoger aviones de combate F-16 destinados a Ucrania. En septiembre, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso reiteró su «preocupación» al respecto, a pesar de que Chisináu había desmentido tal posibilidad.
Los hablantes de lengua moldava están más expuestos a la desinformación que exacerba los temores sobre las políticas liberales de la UE, la influencia negativa de Occidente y los valores occidentales que supuestamente se están «imponiendo» al pueblo moldavo. Un ejemplo de ello es el bulo publicado y difundido a través de Telegram por medios afiliados al Estado ruso y agentes pro-Kremlin sobre una supuesta decisión de prohibir la Iglesia ortodoxa rusa en Moldavia.
Maria Zajárova, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, sembró el temor entre la ciudadanía moldava en la primera semana de campaña electoral al afirmar que alguien «vendría para hacer que los niños se convirtieran en niñas y a las niñas en niños». Zajárova hizo dichas declaraciones acompañada de destacados representantes de Ilan Șor. El propio Șor, oligarca y político prorruso sancionado, criticó la organización del «Día de salir del armario» por parte de una ONG local en Chisináu, asegurando que «la población moldava no ha nacido para orgullos LGTB» y pidió a sus seguidores que realizaran publicaciones al respecto.
Sacerdotes, dinero y decepción
La difusión de desinformación constituye solo una pequeña parte de un amplio arsenal de armas híbridas utilizadas contra el país candidato a la adhesión a la UE. Algunos medios afirmaron que, en el mes anterior, unos 500 sacerdotes moldavos habían realizado peregrinajes a Rusia. Al mismo tiempo, al menos 20 sacerdotes están siendo investigados por recibir dinero de Ilan Șor a través de un banco ruso, sancionado por EE. UU. y la UE.
Varios medios independientes han informado sobre la existencia de sacerdotes que hacen campaña en contra de la UE desde las iglesias. Una de las razones que esgrimen es que «debido a los valores de la UE, ya hay baños compartidos entre niños y niñas en algunas escuelas de Chisináu». Otro sacerdote explicó que la palabra «democracia» proviene de «demoníaco» y que, dado que Europa carece de valores, el Gobierno solo trae al país lo peor de la UE.
El 3 de octubre, la policía moldava y la Fiscalía Anticorrupción de la República de Moldavia anunciaron el desmantelamiento de una extensa trama de corrupción de votantes. Esta involucraba a unas 130 000 personas y la transferencia de 15 millones de dólares desde Rusia a Moldavia. Varios miles de coordinadores recibieron hasta 2 500 dólares al mes para establecer una red de personas que recibirían dinero a cambio de votar en contra de la integración europea en el referéndum y apoyar a un candidato presidencial en concreto. El nombre del candidato se daría a conocer a través de Telegram en la víspera de las elecciones. La investigación llevada a cabo por Ziarul de Gardă confirmó en gran medida la trama.
Funcionarios moldavos recibieron cartas falsas con los emblemas de la Comisión Europea y de la Misión de Cooperación de la Unión Europea en Moldavia. En ellas, se les «informaba» de que debían aprender inglés y exhibir banderas LGTB en sus instituciones. Además, los funcionarios del Ministerio de Agricultura descubrieron que a los agricultores se les «habían negado» ayudas solicitadas y que la carta falsificada de la Misión de Cooperación de la Unión Europea en Moldavia instaba al pueblo moldavo a luchar en Ucrania.
Estas cartas no fueron divulgadas por los medios pro-Kremlin y solo llegaron a los funcionarios del Estado. La opinión pública se enteró de su existencia principalmente a través de las declaraciones del Gobierno, que explicó que las cartas eran falsas.
Medidas contra la manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros
Meta anunció en mayo, agosto y octubre que había eliminado al menos 50 cuentas, 108 páginas, 1 grupo y 20 cuentas de Instagram involucradas en «comportamientos coordinados inauténticos». Estas formaban parte de una red destinada a difundir desinformación entre la opinión pública rusófona en Moldavia. Promocionaban fuentes de noticias en ruso que se hacían pasar por entidades independientes con presencia en distintas plataformas, como Facebook, Instagram, Telegram, Odnoklassniki (una red social rusa) y TikTok. La última publicación se realizó el 11 de octubre, solo 9 días antes de las elecciones y el referéndum en Moldavia.
El 10 de octubre, en una acción sin precedentes, Telegram cerró 15 canales y 95 chatbots, incluidos los de Ilan Șor y personas de su círculo más cercano. Al acceder a los canales desde Moldavia, aparecía un mensaje indicando que se habían violado las leyes locales. Tanto TikTok como Google declararon públicamente que disponían de equipos dedicados a combatir la desinformación durante las elecciones en Moldavia.
El 14 de octubre, la Unión Europea adoptó medidas restrictivas contra cinco personas y una entidad responsables de llevar a cabo acciones destinadas a desestabilizar la República de Moldavia. Se trata de agentes vinculados a Ilan Șor y a «Evrazia», una ONG con sede en Rusia que promueve la Unión Económica Euroasiática (el nombre eufemístico de una entidad que básicamente difunde desinformación sobre la UE) en Moldavia.
La neblina de la guerra de la información
La desinformación distorsiona la percepción de la realidad, como lo demuestra una reciente encuesta de Watchdog.md en la que se preguntaba sobre el próximo referéndum. Una clara mayoría del 63 % respondió que votaría «Sí», frente al 32 % que se oponía a incluir la integración europea en la Constitución. Sin embargo, solo el 53 % de la población cree que el «Sí» cuenta con un apoyo mayoritario, a pesar de que todos los sondeos realizados este año muestran una clara mayoría (de hasta 2:1) a favor de la decisión pro-UE. Solo el 75 % de los partidarios de la adhesión a la UE creen que la mayoría de la población moldava la respalda. En cambio, el 65 % de los contrarios a la UE creen que representan la mayoría.
De hecho, en esta semana previa a las elecciones y al referéndum sobre la adhesión a la UE, una presión constante y un ruido ensordecedor de desinformación inundan el ambiente. Un escándalo sigue a otro, decenas de páginas en redes sociales difunden «hechos» alarmantes sobre la UE y cientos de troles invaden cualquier tipo de publicación con promesas electorales de políticos afines.
Sin embargo, la sociedad civil, los medios de comunicación, los gobiernos y las plataformas de redes sociales se han vuelto mucho más eficientes a la hora de detectar y combatir las amenazas híbridas, incluida la manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros. Las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley están logrando avances en el seguimiento de las transferencias ilegales de dinero. Los verificadores de datos responden ante la desinformación publicando información precisa y las redes sociales comienzan a prestar atención, poco a poco, al comportamiento inauténtico en línea. La reacción y, más aún, el establecimiento de mecanismos de prevención aún deben ajustarse, pero queda claro que el camino para luchar contra la desinformación pasa por unir fuerzas.