Engrasar los mecanismos mediante la desinformación: la migración y la OTAN en el punto de mira de los medios de comunicación pro-Kremlin
Desde la presencia constante de los medios de comunicación controlados por el Estado ruso en la frontera bielorrusa hasta un diputado ruso gritando a los guardias de la frontera polaca que la Unión Europea (UE) se llevaría a sus hijos y se los daría a parejas del mismo sexo, en las últimas semanas hemos podido ver que los medios de comunicación (y funcionarios) pro-Kremlin apoyaban con todas sus fuerzas las tentativas cínicas del régimen de Lukashenko para instrumentalizar la migración.
Junto con sus homólogos bielorrusos, los medios de comunicación pro-Kremlin facilitaron y aprovecharon oportunidades para desacreditar a la UE internacionalmente, difamar a Polonia y desviar la atención del terrible historial en materia de derechos humanos del régimen de Lukashenko. La tendencia siguió durante esta semana y los medios de desinformación se dedicaron a:
- culpar a la UE de provocar la «crisis de los migrantes» y acusarla de aplicar un «doble rasero»;
- acusar a la UE de intentar desestabilizar a Rusia y Bielorrusia;
- afirmar que las sanciones de la UE contra el régimen de Lukashenko eran «ilegítimas»;
- acusar a Polonia de fomentar provocaciones y actos violentos contra los migrantes;
- afirmar que Polonia «no estaba dispuesta» a resolver la situación con Bielorrusia.
Este tipo de mensajes de desinformación no son nuevos; llevan circulando en los medios de comunicación pro-Kremlin y controlados por el Estado bielorruso desde finales del verano de 2021, después de que Minsk pusiera en marcha su plan internacional de tráfico ilícito de migrantes.
Sin embargo, como norma general, cuanto más larga sea la campaña de desinformación, más tendencia tendrá a polarizarse. Esto se hizo evidente hace poco, cuando los medios controlados por el Estado bielorruso, seguidos por los medios de comunicación pro-Kremlin, empezaron a acusar a Polonia de emplear armas químicas y chorros de agua envenenada contra los migrantes en la frontera.
El flujo infinito de desinformación sobre la situación de los migrantes en las fronteras orientales de la UE ilustra que la manipulación de la información es un elemento fundamental para engrasar los mecanismos del régimen ilegítimo de Lukashenko y su intento de conservar el poder.

Escalada de la retórica sobre la OTAN y Ucrania
La base de datos de EUvsDisinfo contiene más de 1 100 ejemplos de afirmaciones de desinformación pro-Kremlin sobre la OTAN, alegando que la Alianza (y Occidente en un sentido más amplio) está «provocando» y «cercando» a Rusia.
Hace poco, en pleno aumento de la preocupación internacional sobre la concentración de fuerzas militares rusas a lo largo de la frontera ucraniana, los medios de comunicación pro-Kremlin han intensificado esta retórica afirmando que la OTAN es rusófoba y una amenaza para la humanidad, que estaba creando «provocaciones» cerca de Crimea, utilizando instrumentos de guerra híbridos en el mar Negro y que estaba violando los principios del Acto fundacional entre la OTAN y Rusia (lo cual, por cierto, no es verdad).
Después llegaron los mensajes de que los EE. UU. estaban empujando a Ucrania y a Europa hacia una confrontación con Rusia, y buscando una «pequeña guerra» indirecta para supuestamente desviar la atención de sus políticas en Oriente Próximo y Asia Meridional. Al mismo tiempo, Ucrania seguía siendo representada como una víctima indefensa «al borde del colapso» y como una agresora permanente que intenta arrastrar a Rusia a la guerra.
Este tipo de mensajes se asemejan a la retórica que utilizó el Kremlin a principios de este año, cuando Rusia también concentró una gran cantidad de tropas y equipo militar cerca de Ucrania. También ilustra cómo la desinformación sirve para apoyar (o confundir) la postura militar de Rusia, por no hablar de sus operaciones hostiles sobre el terreno.
Finalmente, esta semana, en un extraño acontecimiento, un almirante ruso jubilado declaró que el hundimiento del submarino ruso Kursk, que se cobró las vidas de 118 marineros, fue provocado por un buque de la OTAN. Este tipo de afirmaciones contradicen las conclusiones de la investigación que llevó a cabo Rusia tras el accidente en el año 2000. Todo esto demuestra que los medios de comunicación pro-Kremlin y los datos de sus comentaristas son maleables y pueden adoptar cualquier forma a fin de atender las necesidades políticas. Y, al parecer, presentar a la OTAN y a Occidente en general como partes hostiles con respecto a Rusia es lo que necesita el Kremlin en la actualidad.