«Cada uno de mis programas podría ser el último»
Sergei Parkhomenko es un periodista ruso veterano que presenta un programa semanal de entrevistas en la emisora de radio Ekho Moskvy, además de un respetado comentarista político conocido por su activismo contra el fraude electoral. En una entrevista para EUvsDisinfo, reflexiona sobre la prolongada campaña del Gobierno ruso contra el activismo y las dificultades extraordinarias que afrontan los periodistas en Rusia hoy en día.
Como periodista y redactor, usted ha seguido de cerca la evolución de los medios de comunicación en Rusia en los últimos treinta años. ¿Cuáles son las principales tendencias que ha observado en este período?
Diría que la tendencia más destacable ha sido el intento del Gobierno ruso de hacerse con el pleno control de los medios de comunicación del país. Desde su punto de vista, es necesario destruir por completo el mercado de los medios de comunicación y privarlos de cualquier base económica que les permita sobrevivir de forma independiente. Precisamente por esto, el Gobierno pretende controlar los mercados de la distribución y la publicidad, ya que estos constituyen la principal fuente de ingresos para cualquier medio de comunicación.
Hoy en día, ante la intensa migración de los medios de comunicación a canales solo disponibles en línea, las autoridades intentan controlar internet. Pretenden crear una situación en la que la única posibilidad de existir para los medios de comunicación sea mediante un contrato con ellos, un contrato en el que las autoridades encarguen cada uno de los trabajos de los medios de comunicación sobre cualquier tema.
Este ya ha sido el caso durante muchos años en las regiones rusas, donde todos los medios de comunicación sin excepción existen tan solo porque tienen un acuerdo con las autoridades regionales. Reciben fondos del presupuesto regional y están totalmente subordinados a las autoridades. Están sometidos a un control absoluto. No son necesariamente medios de comunicación que pertenecen al Estado, sino medios que deben su existencia a los ingresos que reciben del presupuesto estatal local.
Es un sistema perfecto desde el punto de vista de Putin y el régimen ruso actual. Están intentando expandir este sistema de forma que los medios de comunicación solo puedan existir si tienen algún tipo de relación con las autoridades. Los periodistas intentan resistirse a estas condiciones; intentan preservar su independencia para conservar su capacidad de crear medios de comunicación que sean libres, autónomos e independientes del Gobierno, con sus propias fuentes de financiación y con autosuficiencia económica.
En mi opinión, esta lucha constituye el principal meollo del conflicto que está teniendo lugar en la esfera mediática rusa a lo largo de los últimos treinta años o, mejor dicho, los últimos veinte años, porque todo empezó en el año 2000 cuando se desmanteló Media-Most, la mayor empresa rusa de medios de comunicación de la época.
La ley sobre «agentes extranjeros» ha exacerbado esta lucha y ha asestado un duro golpe a los medios de comunicación independientes y a periodistas a nivel particular. ¿Cómo ha afectado esto al entorno mediático y qué podemos esperar en el futuro inmediato?
Esta ley pretende privar a los medios de comunicación rusos de sus derechos como empresas y a los periodistas rusos de sus derechos como ciudadanos, los cuales están garantizados por otras leyes y la constitución. La ley ha sido diseñada de forma que sustituye y deroga otras leyes. Los ciudadanos gozan de derechos civiles como el derecho a la inviolabilidad de su vida privada, la confidencialidad de la correspondencia, la privacidad de su lugar de residencia, la confidencialidad de los depósitos bancarios, etc.
La ley sobre «agentes extranjeros» anula todos estos derechos. Crea una situación en la que las personas, una vez calificadas como «agentes extranjeros», pierden sus derechos. Se les exige que comuniquen siempre cada uno de sus movimientos; se les restringe la participación a ciertas actividades y el ejercicio de determinadas profesiones. En una serie de casos, también se aplican restricciones a los desplazamientos.
Esta ley está acabando con los derechos de los que gozan los medios de comunicación como empresas comerciales, así como con el sistema de garantías y derechos civiles que los ciudadanos tendrían normalmente en Rusia. Se creó básicamente como instrumento de represión. Este es su único propósito.
Muchos periodistas rusos huyeron del país a lo largo del año pasado y ahora redacciones enteras funcionan desde el extranjero. ¿Cree que, a la larga, los medios de comunicación exiliados podrán seguir ofreciendo información de calidad y pertinente para el público de Rusia?
Sabemos que, a finales de los siglos XIX y XX, los medios de comunicación rusos en el exilio funcionaban. Hoy en día, la situación es completamente diferente y no sé si pueden lograr sobrevivir en tales condiciones a largo plazo. Puede resultar que, en algunos meses o años, estos medios de comunicación no puedan funcionar, porque se les bloquea el acceso a sus lectores o su entorno lingüístico y se vean obligados a cerrar. También es posible que se pueda sobrevivir a distancia gracias a internet. El tiempo lo dirá.
Hace muchos años que presenta un programa de entrevistas en Ekho Moskvy en el que expresa libremente sus opiniones. ¿Cree que estas «islas» de libertad de expresión continuarán existiendo en Rusia? ¿Cómo ve su propio futuro como periodista en Rusia?
Yo tampoco lo sé. Hemos trabajado durante muchos años siendo totalmente conscientes de que cada uno de mis programas (que se emiten los viernes a las 21.00 h) podría ser el último. Entiendo que es posible que no pueda volver a hacer ningún otro programa.
Cada vez que me despido de mis oyentes les digo: «Nos volveremos a encontrar, espero, el próximo viernes a las 21.00 h». Lo espero de verdad. Un día, puede que me digan que se ha cancelado mi programa, que la emisora tiene ahora un nuevo «perfil», nuevos intereses y que ya no necesitan mis servicios.
No sé cuánto tiempo sobrevivirán Ekho Moskvy y otras islas de libertad de expresión similares, como usted las llama. Se trata de ejemplos verdaderamente aislados de medios de comunicación que funcionan en Rusia, como Dozhd o Novaya Gazeta, junto con unos pocos otros medios de comunicación.
Sin embargo, todo está siendo remodelado por internet. Hoy en día, vemos un número considerable de medios de comunicación móviles y enérgicos de nueva creación que se centran en el periodismo de investigación. Por ahora, pueden existir, pero este tipo de medios de comunicación han funcionado hasta ahora con periodistas establecidos en Rusia. Cada vez un mayor número de periodistas se ven obligados a abandonar el país, lo cual nos lleva otra vez a la primera pregunta: desconozco si estos periodistas y medios de comunicación podrán seguir trabajando en estas condiciones a la larga. Veremos.
En cuanto a las predicciones sobre mi futuro, creo que también tendré que convertirme en un periodista que distribuye su trabajo de forma exclusiva por internet. Yo apuesto por YouTube. Pienso que allí se encuentran las oportunidades, que en YouTube es posible construir una comunidad de oyentes y espectadores en torno a tu propio canal personal. Ignoro si seré capaz de sacarlo adelante.

Logotipo de la emisora de radio de Ekho Moskvy.
¿Cómo se puede trabajar en tales condiciones, también desde una perspectiva psicológica, cuando uno no sabe lo que le deparará el mañana? ¿Los periodistas, pero también los medios de comunicación, deben tener un plan de negocio o de desarrollo al igual que cualquier empresa?
Desde el punto de vista psicológico, no es fácil. Requiere un esfuerzo adicional y tan solo permite planificar a corto plazo, no se puede contar con el largo plazo. Por desgracia, estas son las condiciones de trabajo de los periodistas rusos. No pueden cambiarlas. Estas son las circunstancias que les brinda el entorno político y tenemos que trabajar con ellas lo mejor que podamos.
Se le conoce, además de por el periodismo, por su activismo, que incluye su papel en la organización de protestas callejeras en 2011 y 2012 contra el fraude electoral. Este año también se celebraron elecciones parlamentarias, pero nadie salió a la calle. ¿Qué sucedió?
El hecho de que no presenciáramos ninguna acción este año no es un suceso inesperado, es el resultado lógico de la evolución después de 2011 y 2012. Estas protestas asustaron mucho a las autoridades rusas y, desde entonces, han dedicado grandes esfuerzos a erradicar toda actividad de protesta. Esto se hizo a nivel legislativo.
Desde entonces, han salido muchas leyes; la ley de «agentes extranjeros» es tan solo una de ellas. Ahora hay leyes que restringen gravemente las actividades de distintos tipos de organizaciones no gubernamentales, leyes que dificultan sobremanera las donaciones y la financiación participativa, que son fundamentales para distintos proyectos civiles. Algunas aflojaron de forma significativa las riendas de distintos organismos punitivos y resultó ser mucho más sencillo espiar a ciudadanos, presionarlos e intimidarlos. Otras cierran gravemente las vías de comunicación al facilitar el bloqueo extrajudicial de sitios basado en decisiones arbitrarias de los servicios de seguridad.
Además, durante este período, se ha ejercido presión e intimidación a gran escala. Se ha detenido a un número considerable de personas, algunas de las cuales mediante detención administrativa (unas durante diez, veinte o cincuenta días y otras durante varios meses o años). Además, se ha aplicado de forma generalizada el sistema de arresto domiciliario, así como la práctica de imponer restricciones a determinados tipos de actividad, como cuando una orden judicial prohíbe el uso de teléfonos móviles, internet, hablar con otras personas o abandonar la vivienda.
Por último, se apalea a la gente durante las manifestaciones. Esto no era así en 2011 y 2012, pero hoy es una práctica habitual. La Guardia Nacional Rusa, que ostenta amplios poderes, se creó durante este período y sus miembros apalean a las personas que salen a las calles. Por lo tanto, la gente tiene miedo, está desmoralizada y muchas personas han llegado a la desesperación. Esta es la razón por la que las protestas prácticamente se han acabado en Rusia, porque el Gobierno ha impuesto medidas muy duras para aplastarlas. Y lo han conseguido.