Cascos falsos y distintivos provocadores en los brazos: cómo los medios de comunicación pro-Kremlin explotaron la situación en Kazajistán
Los medios de comunicación pro-Kremlin culpan a Occidente de una «revolución de colores» en Kazajistán, pero casi nadie les escucha.
La mañana del 6 de enero, bajo un mandato de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) promulgado apresuradamente, las tropas aerotransportadas rusas aterrizaron en Kazajistán para rescatar a otro hombre fuerte protegido por el Kremlin. La «misión de mantenimiento de la paz» de la OTSC (integrada por soldados de Rusia, Bielorrusia, Armenia, Tayikistán y Kirguistán) iba dirigida a uno de los suyos y tenía un parecido inquietante con las operaciones del Pacto de Varsovia para contener las revueltas populares en sus propias filas. Sin embargo, esta vez los «soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz», que llevaban cascos azules y distintivos no autorizados de las Naciones Unidas en los brazos, tomaron las calles para enfrentarse a los manifestantes.
Las protestas kazajas estallaron el 2 de enero, desencadenadas por los crecientes costes del combustible; el descontento dilatado entre la ciudadanía se extendió rápidamente desde un centro regional hasta las calles de Almaty y más allá. Parece que ahora las protestas han sido reprimidas con un coste humano que asciende a por lo menos ciento sesenta y tres víctimas mortales, más de mil heridos y casi diez mil personas detenidas.
Se vuelve a utilizar el antiguo manual de estrategias
Como ha ocurrido innumerables veces durante acontecimientos como los que tuvieron lugar en Kazajistán, la desinformación se difunde de forma generalizada para engañar y confundir. Las autoridades kazajas se apresuraron a cortar las conexiones a internet del país y dejaron a sus ciudadanos sin la oportunidad de compartir con el mundo su versión de esta historia, y a los observadores exteriores con un acceso limitado a fuentes de información fiables no controladas por el Gobierno.
Siguiendo el manual de estrategias del Kremlin vastamente utilizado, las autoridades kazajas encontraron con rapidez un coco exterior a quien culpar de las protestas: terroristas liderados por extranjeros, que al parecer acudieron de forma multitudinaria.
El programa de la revolución de colores
Sin embargo, dado que el Kremlin solo había tenido tiempo de desplegar músculo y no a sus hábiles propagandistas, como en Bielorrusia en el año 2020, la página que las autoridades kazajas utilizaron no estaba actualizada, sino que podría pertenecer de los años noventa del siglo pasado. Esto generó una desconexión vergonzosa entre las narrativas de la desinformación que surge del Kremlin y las de Nursultán (anteriormente llamada Astaná). El Kremlin se quedó solo difundiendo desinformación sobre las «tecnologías de Maidán» y las «revoluciones de colores», las cuales sugerían nuevamente la intervención de una mano desestabilizadora occidental entre bambalinas. Mientras tanto, en sus comunicaciones, el Gobierno kazajo intentó separar las protestas pacíficas de los grupos armados, negó cualquier implicación de Occidente, declaró con claridad que en Kazajistán no está teniendo lugar una «revolución de colores» e intentó culpar a «terroristas» o «terroristas islámicos».
Al mismo tiempo, la misión de la OTSC se describió como salvadora para Kazajistán, que respaldaba la solidaridad euroasiática y evitaba el plan diabólico de Occidente de una revolución de colores . En este sentido también hay algunas discrepancias: mientras que los canales oficiales de Kazajistán sugieren que la OTSC se retirará en un plazo de entre dos a doce días, los medios de comunicación pro-Kremlin son menos precisos y hablan de la necesidad de quedarse todo el tiempo que haga falta .

«Las protestas en Kazajistán son un intento occidental de organizar una revolución de colores» – «Los grupos terroristas utilizaron tecnologías de Maidán en Kazajistán» – «Las protestas kazajas están organizadas por mafias terroristas entrenadas en el extranjero»
Sin embargo, las líneas narrativas del Kremlin empleadas en el contexto kazajo no son ninguna sorpresa, puesto que utilizan términos semejantes a los típicos del Kremlin y las narrativas empleadas como justificaciones de las persecuciones imperiales de Rusia y las injerencias extranjeras. Argumentos similares se han utilizado sistemáticamente en relación con Ucrania, el principal objetivo de la desinformación pro-Kremlin.
No es mera coincidencia que los medios de comunicación pro-Kremlin siguieran esta línea de narrativas; como esta semana se centró en las conversaciones entre la OTAN y Rusia, le sirven al Kremlin como otra manera de presentarse sitiada por el «malvado Occidente». Como era de esperar, se muestra a Occidente aprovechando cualquier oportunidad para derrocar Gobiernos que no son de su agrado. Hemos visto esta narrativa repetida una y otra vez, desde el Maidán hasta las protestas democráticas en Bielorrusia y Rusia, o incluso en relación con el hecho de que la Unión Europea trama algo contra sus Estados miembros. Y, a pesar de repetirse sin cesar, estas afirmaciones ni tan solo se acercan a los hechos.
El 10 de enero, funcionarios estatales declararon que la situación ya estaba controlada. Si bien es posible que se haya apaciguado por ahora la agitación civil en Kazajistán, posiblemente pronto se comprenderá que, aunque puede ser fácil invitar a tropas lideradas por Moscú al país, podría ser más difícil que se marcharan, puesto que el Kremlin ha mostrado un creciente afán por estabilizar una esfera de influencia en los Estados postsoviéticos.