Avivar el fuego y quejarse del calor
Una vez más, los artistas del circo de la desinformación del Kremlin han intentado hacer malabares con varios engaños simultáneamente. Dos narrativas han destacado sobre el resto. Por una parte, el Kremlin ha centrado sus intentos de manipulación en los nuevos dirigentes de la UE, con un enfoque particular en la Alta Representante y Vicepresidenta, Kaja Kallas; y por otra, en las incesantes protestas en Georgia.
Al mismo tiempo, ha seguido difundiendo un flujo constante de retórica nuclear cada vez más beligerante, que oscila entre desviar las acusaciones sobre su injerencia en las elecciones rumanas y crear falsas equivalencias e historias inventadas para justificar la agresión de Rusia contra sus vecinos. Analicemos todos estos aspectos en detalle.
Socavar la legitimidad y denunciar injerencias extranjeras
Los manipuladores de la información del Kremlin llevan años con la mirada puesta en Georgia, donde la desinformación se difunde tanto a través de medios abiertamente pro-Kremlin como mediante agentes locales en el país.
El 26 de octubre, Georgia celebró unas elecciones parlamentarias cargadas de tensión, lo que llevó a la UE a expresar su legítima preocupación por el desarrollo de los comicios. Las irregularidades detectadas en la votación provocaron que decenas de miles de georgianos pusieran en duda los resultados de las elecciones. Desde entonces, las calles han sido testigo de protestas frecuentes contra la supuesta victoria electoral de Sueño Georgiano.
Sin embargo, para los medios pro-Kremlin, la imagen del pueblo georgiano defendiendo sus aspiraciones democráticas y europeas en un contexto de brutalidad policial ejercida de forma ilegal, les ha brindado una oportunidad ideal para reciclar viejas narrativas de desinformación sobre «revoluciones de colores», al igual que ya hicieron cuando intentaron deslegitimar el descontento cívico en Georgia frente a la polémica ley de agentes extranjeros aprobada el verano pasado. Ahora, los medios pro-Kremlin también aseguran, de manera infundada, que las protestas son un «Euromaidán» orquestado desde el extranjero que pretende reemplazar al «gobierno legítimo».
Intensificar el ruido en torno a las elecciones presidenciales
El 14 de diciembre, Georgia celebró otras elecciones. Pero esta vez, la población no acudió a las urnas, ya que el presidente georgiano ya no se elige por sufragio universal, sino mediante sufragio indirecto. El proceso transcurrió según lo esperado, y el colegio electoral, dominado por Sueño Georgiano, nombró con prontitud a Míjeil Kavelashvili próximo presidente de Georgia. La oposición y la actual presidenta, Salomé Zurabishvili, han denunciado la ilegitimidad de todo el proceso.
Una vez más, esto ha ofrecido al Kremlin un terreno fértil para difundir sus narrativas de desinformación, aunque estas carezcan por completo de originalidad. Hemos sido testigos de cómo han reciclado acusaciones que afirman que las protestas han sido instigadas por Occidente, que busca abrir un «segundo frente» contra Rusia, derrocar al gobierno o castigar a Sueño Georgiano por haberse negado a unirse a las sanciones occidentales contra Rusia. También hemos presenciado intentos de difundir la narrativa de que las protestas se basan en el bulo de que el gobierno de Sueño Georgiano ha renunciado a las aspiraciones europeas del país. Los divulgadores de desinformación también han justificado la brutalidad policial contra los manifestantes, argumentando que gracias a ella «se ha frustrado un golpe de Estado».
Arremeter contra la presidenta
La presidenta Zurabishvili fue objeto de un trato especial por parte de la desinformación. Antes de las elecciones presidenciales del 14 de diciembre, los medios pro-Kremlin la habían culpado de alimentar las protestas, también la acusaron de utilizar a niños como señuelo para pedir sanciones de la UE contra funcionarios georgianos en caso de que menores resultaran heridos por la policía durante las manifestaciones y la describieron como una traidora del pueblo georgiano, al servicio de intereses extranjeros. También hubo quienes trataron de tachar los llamamientos de Zurabishvili a favor de la libertad y la democracia en Georgia de intento ilegítimo de aferrarse al poder y también fue acusada de orquestar provocaciones políticas para desestabilizar deliberadamente la situación en el país.
Los falsos lamentos y las lágrimas de cocodrilo del Kremlin sobre Georgia no son más que lo que hemos podido comprobar: mentiras. Es más que evidente que los medios pro-Kremlin y sus amplificadores, tanto dentro como fuera del país, han encendido la hoguera de la manipulación, avivado las llamas del engaño y ahora se quejan del calor de la desinformación, mientras culpan a una criatura fantástica que denominan «Occidente» por la inestabilidad que la propia Rusia crea de forma deliberada.
La entrada en escena de las sanciones
Una de las novedades en torno a la injerencia desinformativa pro-Kremlin en Georgia ha sido un bulo que afirma que las posibles sanciones de la UE contra funcionarios georgianos, debatidas en el Consejo de Asuntos Exteriores del 16 de diciembre, solo fueron consideradas porque se había desmoronado la supuesta operación de cambio de régimen en Georgia, presuntamente dirigida desde el extranjero.
En el contexto de la postura cada vez más firme de la UE para con Georgia (como la introducción de un régimen de visados para los titulares de pasaportes diplomáticos georgianos), los medios pro-Kremlin han presentado a la UE como una institución cada vez más hostil y agresiva hacia el país. Algunos han ido aún más lejos y han afirmado que las sanciones de la UE son una herramienta para avivar las protestas y un último intento desesperado de «cambiar el régimen».

Poner cara a tu objetivo
La Alta Representante y Vicepresidenta de la UE, Kaja Kallas, fue especialmente elegida como blanco principal de la ira desinformativa pro-Kremlin. Tanto es así que, durante las deliberaciones de la UE sobre las sanciones, las menciones a la Alta Representante y Vicepresidenta Kallas en la esfera pro-Kremlin aumentaron más de un 300 %. Para ser justos, es cierto que no todas las menciones se dieron en el contexto de Georgia, ya que la UE también adoptó el 15.º paquete de medidas restrictivas contra Rusia. Resulta evidente que la Alta Representante y Vicepresidenta Kallas ha estado en el punto de mira del Kremlin desde el día uno. Las últimas acusaciones sobre su supuesta «doble moral», «rusofobia» e incluso «fascismo» no son más que intentos desesperados del Kremlin por ocultar el nerviosismo de Rusia ante una verdadera líder europea, capaz de ver la realidad detrás de las mentiras y los engaños del Kremlin.

También bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana:
- El Kremlin siempre está buscando excusas variopintas y creando falsas equivalencias que justifiquen las apropiaciones imperialistas de territorio por parte de Rusia. Esta es nueva: afirmar que Rusia tiene más derechos sobre Ucrania que los que Alemania Occidental tuvo sobre Alemania Oriental. Este descarado batiburrillo de mentiras y comparaciones manipuladoras fue la tardía respuesta del Kremlin al 35.º aniversario de la caída del Muro de Berlín, conmemorado el 9 de noviembre. Su objetivo era justificar tanto la anexión ilegal de la península ucraniana de Crimea por parte de Rusia como el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Dejémoslo claro: no son comparables. Alemania Occidental y Alemana Oriental eran dos partes de una misma nación, cuya reunificación fue ampliamente vista como la restauración de un Estado unificado, llevada a cabo de conformidad con los acuerdos diplomáticos entre los Aliados y la URSS.
- Las recientes elecciones presidenciales en Rumanía han acaparado los titulares y generado una gran controversia. Naturalmente, el Kremlin ha aprovechado la oportunidad para culpar a otros de sus propias fechorías y afirmar, faltando a la verdad, que la UE ha injerido en las elecciones rumanas. Esta afirmación, carente de pruebas sustanciales o incluso circunstanciales, intentó presentar la decisión del Tribunal Constitucional de Rumanía de anular los resultados de la primera vuelta de las elecciones como si hubiera sido dictada por la UE. La realidad es que fue adoptada por las autoridades rumanas tras descubrirse irregularidades en la campaña de Georgescu, que apuntan a una posible operación de injerencia extranjera, especialmente a través de TikTok y financiamiento ilegal.
- El Kremlin lleva meses intensificando su amenazante retórica nuclear para reforzar las falsas líneas rojas de Rusia. El ejemplo más reciente de ello es la flagrante mentira que asevera que EE. UU. está suministrando armas nucleares a Ucrania. En realidad, la posibilidad de dotar a Ucrania de armas nucleares ni siquiera figura en la agenda de Estados Unidos. Rusia ha protestado abiertamente y con frecuencia por las supuestas «actividades nucleares» de Ucrania, pero los expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (AIEA), quienes visitan periódicamente las instalaciones nucleares de Ucrania, nunca han encontrado indicios de actividades prohibidas. No se deje engañar.