A través del espejo del Kremlin
La incapacidad del Kremlin para compartir la realidad y mirarse con detenimiento en el espejo consolida la decisión de Finlandia y Suecia de ingresar en la OTAN.
La invasión militar ilegal e injustificable rusa de Ucrania iniciada el 24 de febrero, casi exactamente ocho años después de la ocupación ilegal rusa de Crimea y sus incursiones poco disimuladas, así como el establecimiento de Estados títeres en la región del Dombás, puso en marcha un acalorado debate público sobre la seguridad nacional en Finlandia y Suecia.
La invasión militar rusa, que el presidente finlandés Niinisto describió como un momento en el que por fin se cayeron las caretas para desvelar el rostro frío de la guerra, condujo a un cambio histórico por el cual, el 18 de mayo, Finlandia y Suecia, dos países no alineados militarmente hasta el momento, presentaron juntos su solicitud formal de ingreso a la OTAN.
El desprecio total y constante del Kremlin por el Derecho internacional y la soberanía de sus Estados vecinos o la forma genocida de la guerra rusa en Ucrania, no fueron los únicos motivos que pusieron en marcha los procesos de adhesión a la OTAN de estos dos Estados nórdicos. Las claras ambiciones imperialistas y las actitudes coloniales en los círculos del Kremlin, manifestadas en forma de discurso de odio hacia Ucrania y los ucranianos, así como hacia Occidente en general y nuestros valores consagrados, también hicieron cambiar la posición de Estocolmo y Helsinki.
Una vez más, en palabras del presidente Niinisto, el Kremlin debería mirarse con detenimiento en el espejo para encontrar al verdadero culpable de que los dos países nórdicos cambien de rumbo. No obstante, los verdaderos momentos introspectivos de honestidad pueden ser contados para aquellos que viven en el mundo al revés de «a través del espejo», cuyo reflejo solo muestra figuras de la gloria pasada imaginaria del Kremlin.
En el mundo al revés de la desinformación pro-Kremlin, en vez de que países como Finlandia y Suecia expresen su verdadera soberanía y cumplan con la voluntad pública al ingresar en la OTAN, es otra persona la que mueve los hilos y toma las decisiones. En este mundo imaginario, la adhesión a la Alianza conlleva una pérdida de soberanía. La narrativa de la pérdida de soberanía suena particularmente vacía, como si la subyugación bajo una esfera de influencia declarada por Rusia ofreciera una soberanía real a quienes viven dentro de ella.
Otro ejemplo de una interpretación totalmente errónea de la sociedad y de las autoridades decisorias nórdicas, y que les da una razón más para unirse a la OTAN, son las amenazas de los funcionarios rusos de atacar militarmente a Finlandia y Suecia como consecuencia de esta adhesión.
Por último, mientras Putin trataba de restar importancia a las decisiones de política de seguridad de Finlandia y Suecia mostrándose indiferente, Shoigu fue enviado unos días después para anunciar la creación de nuevas unidades militares en la región occidental de Rusia como respuesta. Lo que el anuncio de Shoigu no dejó claro es si las nuevas unidades reemplazarán a las aparentemente destruidas en Ucrania.
Los dirigentes de países autocráticos con ambiciones imperialistas y actitudes coloniales no resueltas, como los de Rusia, tienen miedo de que las naciones soberanas, empoderadas por su ciudadanía libre e ilustrada, puedan expresar su verdadera voluntad. Si bien este temor queda ejemplificado en las reacciones de la maquinaria propagandística del Kremlin ante los procesos de adhesión a la OTAN en curso de Finlandia y Suecia, también queda al descubierto con la manifiesta barbarie rusa a la que han sido sometidos, en el presente y el pasado, países como Ucrania y Georgia.
A medida que Finlandia y Suecia continúan su proceso de adhesión para unirse a la OTAN, y mientras Ucrania sigue reintegrándose a su verdadero hogar histórico en la familia de naciones europeas, deberíamos esperar más ataques verbales y agresiones contundentes por parte del Kremlin. Esta dinámica seguirá a menos que el Kremlin haga un cambio poco probable, se mire por fin en el espejo y emprenda una evaluación honesta de sus crímenes pasados y actuales.