Todos los demás están equivocados
En Rusia, los propagandistas del Kremlin tienen como objetivo principal culpar a otros, especialmente a Bruselas y Washington, de sus propias fechorías. Recurren a esta estrategia para desviar la atención de los problemas que afectan a la sociedad rusa dentro de sus fronteras y de la cruenta guerra contra Ucrania, que se ha cobrado ya un gran número de víctimas. Culpar a otros contribuye a contaminar e inundar de desinformación el espacio informativo a nivel internacional.
De vuelta a las andadas: difamando al presidente Zelenski
Uno de los clásicos del Kremlin es difamar al presidente Zelenski, afirmando que su gobierno se mantiene en el poder gracias a un golpe de Estado, en ausencia de elecciones justas, y que ejerce el poder en contra de los verdaderos deseos del pueblo ucraniano. Estas mentiras se basan en las narrativas de las élites vs. el pueblo y de la soberanía perdida, repetidas en innumerables ocasiones durante años. Nada nuevo. Sin embargo, hace poco se le ha dado una vuelta de tuerca más a este discurso: puede que Zelenski sea presidente, pero su presidencia ya no es legítima porque su primer mandato ha expirado. Desde el medio de noticias oficial del Gobierno ruso, Rossiyskaya Gazeta, se le ha tachado de «usurpador, aunque es probable que nadie en Ucrania se atreva a llamarle así, dado que ha intimidado a todo el país».
Olvidad la guerra. Olvidad la Constitución. Hablad de otra cosa…
Hay varias razones que explican por qué esto es una estrategia de manipulación y desinformación. Tiene hasta nombre: «whataboutismo». En primer lugar, el Kremlin «olvida» que fue Rusia quien inició una guerra a gran escala contra Ucrania, perpetrando ataques a diario contra ciudades y objetivos civiles, lo que hace muy difícil, si no imposible, imaginar la celebración de unas elecciones libres y justas con un mínimo de seguridad en todo el país. En segundo lugar, esta guerra obligó a las autoridades ucranianas a declarar la ley marcial para defender el país, y la Constitución ucraniana prohíbe explícitamente celebrar elecciones presidenciales bajo esa circunstancia. En tercer lugar, el Kremlin trata de insinuar que Ucrania está cediendo a la «intimidación» de Zelenski.
Las despreciables acusaciones del Kremlin que tachan a Zelenski de ser un gobernante ilegítimo e intimidatorio son difíciles de creer, sobre todo si tenemos en cuenta los intensos debates políticos que han tenido lugar en Ucrania en los últimos años. Cuestiones como la ley de movilización o el nombramiento de un nuevo jefe de las Fuerzas Armadas han generado fuertes controversias. Más bien, esta vuelta de tuerca del Kremlin refleja la creciente represión que se ejerce dentro de Rusia, especialmente después de la reelección fuertemente manipulada de Putin.
La campaña del Kremlin para cuestionar la legitimidad de Zelenski se ha extendido ahora también al cuestionamiento del apoyo de la UE a Ucrania. Las preguntas son tan absurdas como engañosas: ¿son legítimos los socios de Ucrania? ¿Es posible a nivel legal que la UE comprometa fondos y proporcione ayuda humanitaria a Ucrania? En realidad, estas engañosas preguntas no son más que intentos de sembrar dudas sobre la UE en vísperas de las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán del 6 al 9 de junio.
…aunque todo gira en torno a la conferencia de paz en Suiza
No nos hemos dejado engatusar por el Kremlin: todas estas narrativas de desinformación están relacionadas con la próxima conferencia de paz que se celebrará en Suiza los días 15 y 16 de junio y a la que Moscú intenta intimidar, engañar o persuadir a otros países para que no asistan. Puede que tengan miedo de que muchos países exijan el fin de la guerra de Rusia. Insinuar que no se pueden firmar documentos por una falta de legitimidad es recurrir a palabrería jurídica vacía de significado.
Por desgracia para el Kremlin, la UE, la ONU, la OTAN y otros con sentido común sí consideran a Zelenski el presidente legítimo de Ucrania. Así lo informó incluso la agencia de noticias rusa TASS.
La UE es tachada de monstruo de la censura mientras sigue la represión en Rusia
Cuando el 17 de mayo la UE acordó las últimas medidas restrictivas, o sanciones, las actividades de radiodifusión en la UE de otros 4 medios de comunicación (Voice of Europe, RIA Novosti, Izvestiya y Rossiyskaya Gazeta) fueron suspendidas. La razón que ha llevado a los Estados miembros de la UE a adoptar estas decisiones unánimes en materia de sanciones es la misma que en el caso de los medios sancionados con anterioridad. Están bajo el control permanente, directo o indirecto, de los líderes de la Federación Rusa, y han sido esenciales e indispensables para impulsar y respaldar la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, así como para desestabilizar a sus países vecinos.
Se llaman a sí mismos medios de comunicación, pero en realidad funcionan más bien como un departamento de propaganda de un ministerio de guerra. Se han convertido en instrumentos del Kremlin para librar una guerra en el espacio informativo.
La reacción de Moscú es, como cabría esperar, una respuesta «pavloviana». No escatiman esfuerzos para desviar la atención de la represión, la flagrante censura y el control absoluto que Rusia ejerce sobre el panorama mediático, lo que hemos documentado en una serie de cinco volúmenes en la que analizamos la (ausencia de) libertad de prensa en Rusia. Cualquier comentario, opinión o actividad críticos con el régimen pueden llevar, y llevan, a la gente a la cárcel durante varios años.
Resulta ridículo y casi surrealista ver al portavoz de la Duma, Viacheslav Volodin, expresar su preocupación por la libertad de prensa en la UE a través de su canal de Telegram: «[los políticos europeos] bloquean cualquier punto de vista alternativo, destruyen la libertad de expresión y violan el derecho de difundir y recibir información libremente…, niegan el acceso a información objetiva y fiable a la ciudadanía de los países europeos».
Queremos recordar que Volodin ha sido parte del círculo interno de poder ruso desde 1999, ocupando, entre otros cargos, el de viceprimer ministro, jefe adjunto del gabinete de Putin y, actualmente, presidente de la Duma (parlamento). Recordemos también que Rusia ha introducido leyes de censura, promulgadas bajo su mandato desde marzo de 2022, y está encarcelando a periodistas, blogueros y defensores de los derechos civiles.

También bajo nuestro radar de desinformación esta semana:
- Eslovaquia: ¿quién está detrás del atentado contra el primer ministro Robert Fico?
Por suerte, el ataque contra Robert Fico no ha acabado en asesinato político. Nos adherimos a las palabras de líderes como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que condenan enérgicamente el atentado. Sin embargo, el ecosistema pro-Kremlin aprovechó la situación y la utilizó para afirmar conspiraciones de lo más turbias: la UE globalista está detrás del atentado. U otra: terroristas patrocinados por la OTAN y Ucrania están detrás del intento de asesinato. El portavoz del Kremlin Vladimir Solovyov, por su parte, interpretó las cosas desde una perspectiva más amplia, haciendo alusión también al reciente accidente de helicóptero ocurrido en Irán: ¡son los anglosajones! Por último, según la Embajada rusa en Egipto: «Occidente ha llegado al punto de intentar matar a los políticos que se oponen a la guerra con Rusia a la que les ha llevado Washington».
Otra vez lo mismo: ¡la mano negra de Occidente! Las manifestaciones en Georgia se centran en la controvertida ley sobre agentes extranjeros, que guarda similitudes con la ley rusa sobre la misma materia. La maquinaria pro-Kremlin atribuye con ligereza estas protestas a la UE y a Occidente, mientras una vez más niega la legitimidad y la voluntad política de los cientos de miles de ciudadanos de a pie que se manifiestan en toda Georgia.
No hay semana que pueda considerarse completa sin esta narrativa de desinformación. Según el manual del Kremlin, hay que tratar de erosionar constantemente la confianza de la población, su apoyo, su voluntad y su determinación de prestar ayuda a Ucrania. No importa cuánto tengan que tergiversar o sacar de contexto las declaraciones. En este caso, el blanco fue Jens Stoltenberg, el secretario general de la OTAN, a pesar de que la organización atlántica ha decidido recientemente implicarse más en el apoyo a largo plazo a Ucrania.