MoscĂș intenta encubrir la derrota de al-Asad en Siria
El domingo 8 de diciembre, casi todos los países del mundo celebraban el fin de la dictadura de Bashar al-Asad en Siria, salvo Moscú, que tiene una visión distinta de los acontecimientos.
En su intervención en el Foro de Doha, celebrado en Qatar el 7 de diciembre, el ministro de Exteriores, Lavrov, culpó rápidamente a EE. UU. y a sus aliados de la OTAN de haber puesto en marcha un complot para imponer su hegemonía a escala mundial.
Dado el constante respaldo del Kremlin a la brutal dictadura, la postura oficial rusa difundida en los principales medios estatales consistió en evitar dar protagonismo al tema y, en caso de mencionarlo, ceñirse a la práctica habitual de señalar a EE. UU. como el autor intelectual de los hechos. Los portavoces de la desinformación pro-Kremlin también aprovecharon la ocasión para propagar desinformación acerca del supuesto papel decisivo del apoyo militar y los drones proporcionados por las fuerzas ucranianas a grupos terroristas.
Hasta la noche del 7 de diciembre, los medios estatales rusos insistían en que las negociaciones y la gestión de los acontecimientos en Siria debían llevarse a cabo en el marco del llamado «formato de Astaná», en el que participan Rusia, Irán y Turquía. El portavoz de Putin reconoce ahora que este formato se ha perdido.
Durante el fin de semana, diversos agentes estatales rusos y medios pro-Kremlin trataron de ocultar el vergonzoso fracaso de Putin en Siria mediante la difusión de narrativas de desinformación en todos los idiomas disponibles en sus plataformas, entre otros, ruso, árabe, francés e inglés. Dichas narrativas engañosas reivindicaban que, además de EE. UU. y Ucrania, Israel y otras «fuerzas extranjeras» no especificadas podrían también estar involucrados. Como de costumbre, buena parte de la culpa se la llevó Ucrania, en concreto por, al parecer, haber entrenado a yihadistas y luchado junto a ellos.
Estos bulos se asemejan mucho a las tácticas desinformativas y manipulativas que se emplearon tras el ataque terrorista en Moscú, cuando el Kremlin acusó a Ucrania de forma infundada de haber apoyado a los terroristas para atacar Moscú. Consulte la base de datos de EUvsDisinfo para conocer más ejemplos. Esta base de datos refleja fielmente las prácticas habituales de manipulación de la información por parte de Rusia y, por lo tanto, también muestra el carácter altamente coordinado de la cobertura informativa y las publicaciones que se hacen en distintas plataformas y dominios lingüísticos.
Viernes, 8 de diciembre
El domingo por la tarde, a medida que se desarrollaban los acontecimientos sobre el terreno y el régimen de Asad colapsaba, Rusia afirmó que Asad había renunciado voluntariamente y había dado instrucciones para que hubiera una transición pacífica del poder. Ahora, la presencia de Asad en Rusia se presenta como un asilo humanitario concedido por Putin. Esta hipocresía constituye un insulto para los innumerables refugiados sirios que, a lo largo de los años, han tenido que abandonar el país huyendo tanto de Asad como de los bombardeos rusos.
Guardando las migajas
El lunes, Moscú inició una campaña informativa para anunciar que mantiene contactos con todos los grupos en Siria, incluidos aquellos a los que hasta hace poco calificaba de «terroristas», que Rusia busca un diálogo con todas las etnias implicadas en la toma de poder y que está promoviendo el papel de la ONU, especialmente el del Consejo de Seguridad y el del Representante Especial del Secretario General para Siria. Lo más importante de esto es que Rusia está tratando de salvaguardar su presencia en Siria, especialmente en la instalación naval de Tartús, que le sirve como base para sus operaciones en Oriente Medio y África.
¿Dónde está Putin?
Como de costumbre, cuando hay una crisis que podría dañar su imagen, Putin guarda silencio y se aparta de la esfera pública. Esto contrasta con situaciones anteriores en las que hemos visto a Putin ansioso por atribuirse el mérito de su intervención en Siria.
Allá por octubre de 2015, diez días después de que la intervención rusa con ataques aéreos en apoyo a Asad evitara la inminente caída de Damasco, Putin asumió un papel protagónico y justificó las acciones de Rusia en Siria, haciendo hincapié en su legalidad y en la necesidad estratégica de la intervención, mientras minimizaba sus motivaciones geopolíticas de fondo. Putin aseveró que Rusia, en pleno cumplimiento del derecho internacional, actuaría para estabilizar Siria y apoyar a su Gobierno en la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, los hechos sobre el terreno contaban una historia diferente. Envalentonado por el apoyo militar ruso, el régimen de Asad atacó sistemáticamente a la población civil y lanzó bombardeos indiscriminados para sembrar el miedo y el terror entre la población.
Operación Ganarse a Trump
Las narrativas de desinformación del Kremlin que acusan a Ucrania de apoyar a terroristas en Siria forman parte de sus esfuerzos manipulativos en curso para reducir el interés de la Administración entrante de EE. UU. en apoyar a Kiev.
En su conversación con Tucker Carlson, emitida el 6 de diciembre y dirigida a todas luces al público estadounidense, Lavrov repitió una serie de falsedades y clichés desinformativos sobre la invasión de Ucrania. Además de la mentira habitual de que «Rusia no comenzó la guerra», también recurrió a un intento poco sutil de congraciarse con el presidente electo de EE. UU. describiéndolo como una «persona muy fuerte» y sugiriendo que Biden estaba dejando el país en una situación complicada de forma deliberada para que así la heredara Trump, además de afirmar que «la pelota está en el lado de EE. UU.».
La conversación fue presentada como una «entrevista», al igual que la charla entre Carlson y Putin. Lavrov utilizó el espacio para impulsar su habitual revisionismo histórico, culpando a Occidente y a Ucrania de sabotear los acuerdos de Minsk, retratando a Rusia como un actor razonable en materia de política exterior, en contraste con EE. UU., y acusando a Occidente de estar únicamente interesado en los recursos de Ucrania. Dibujó la invasión rusa como un esfuerzo de «descolonización». En un intento desesperado por sembrar división en la unidad transatlántica, llegó a insinuar que Alemania estuvo detrás de la muerte de Navalni en una prisión rusa, omitiendo el hecho de que el tratamiento médico que Navalni recibió en Alemania fue decisivo para salvarle la vida en 2020, tras haber sido envenenado a sangre fría por el servicio secreto ruso.
Vuelta al punto de partida: todo tiene que ver con Ucrania
Concluimos este artículo «volviendo al punto de partida». Las acciones y la retórica de Moscú siempre giran en torno a Ucrania, ya sea que se mencione explícitamente o no.
El 19 de diciembre, Putin distraerá a su público con una conferencia anual en la que están permitidas las preguntas. Prepárese para una procesión desinformativa cuidadosamente seleccionada, que incluirá lecciones de historia en las que se afirmará que Ucrania no es un estado, sino un campamento neonazi; ataques contra los líderes de la UE y la OTAN por estar preparando una invasión militar de Rusia e ignorar los deseos del pueblo europeo; alegatos sobre lo pacífica que es Rusia a pesar de sus constantes amenazas nucleares o sobre lo bien que va la economía rusa incluso cuando los tipos de interés se mantienen en el 21 % y los ahorros están desapareciendo. Y espere también ver a Rusia poner en práctica una diplomacia al estilo «romance mafioso» con el presidente entrante de EE. UU., alternando entre halagos y sutiles amenazas. Todo tiene que ver con Ucrania.
Le dejamos aquí una lista de los clásicos de Putin para ayudarle a prepararse: «Lo que dijo y lo que realmente quiere decir» – Vol. 1 – 8.

También en nuestro radar de desinformación:
El objetivo: romper el vínculo transatlántico entre EE. UU. y la UE. Esta afirmación busca manipular el terreno diplomático antes de la toma de posesión de Trump, con el propósito de crear confusión y desviar la atención del debate principal: ¿quién necesita las garantías de seguridad? Hasta ahora, Rusia ha demostrado ser un país que erosiona la seguridad, no uno que la construye. La invasión rusa de Georgia en 2008 y la de Ucrania desde 2014, así como los intentos apenas disimulados de dominar Moldavia, dicen más que mil campañas de propaganda de Moscú. Es Ucrania la que necesita garantías de seguridad, no Rusia.
Esta afirmación se difunde a través de la red Sputnik, el principal medio estatal ruso de control y propiedad estatal, que llega a audiencias de todo el mundo en más de 25 idiomas. Consulte nuestro análisis del sistema RT/Sputnik.
El objetivo: dividir a Ucrania. Pronunciada por el portavoz del Kremlin, Peskov, esta aseveración busca dividir internamente a Ucrania y atraer a aquellas personas dispuestas a aceptar los términos de Moscú. Además, intenta abrir una brecha entre Zelenski y la UE, la OTAN, el G7 y todos aquellos que respaldan el legítimo derecho de Ucrania a la autodefensa. Esta afirmación solo tiene sentido dentro de la lógica del Kremlin, donde «negociación» quiere decir que los demás acepten todas y cada una de las demandas presentadas por Moscú. Ya hemos analizado esta táctica de desinformación en varios artículos, especialmente en «Preparaos para el invierno», «Las propuestas de paz rusas son maniobras vacías de relaciones públicas», «What He Said and What it Really Means – Vol. 2: “Negotiations”» (contenido disponible solo en inglés por el momento) y «Las demandas de seguridad del Kremlin».
El objetivo: desprestigiar a Europa. Esta afirmación en particular se difunde mediante plataformas estatales rusas en idioma árabe.
Es manifiestamente falsa y un ejemplo de una burda tergiversación de datos estadísticos. La reciente encuesta periódica del Eurobarómetro muestra que una abrumadora mayoría de la ciudadanía de la UE apoya las acciones para ayudar a Ucrania a defenderse frente a la invasión a gran escala de Rusia. El 87 % de la población europea también respalda la prestación de ayuda humanitaria a los afectados por la guerra, mientras que el 71 % apoya las sanciones contra el Gobierno ruso y las empresas y personas involucradas en la invasión.
Cíñase a los hechos. No se deje engañar.