Finlandia y Suecia continĂșan avanzando
Aunque el Kremlin no ceja en su intento de obstruir la adhesión a la OTAN de Finlandia y Suecia y de intimidar a las autoridades decisorias y la ciudadanía de estos países, el proceso de adhesión sigue adelante.
La invasión militar injustificada e ilegal de Rusia a Ucrania el 24 de febrero y sus ataques bélicos genocidas fueron la gota que colmó el vaso y suscitó un intenso debate público sobre seguridad nacional en Finlandia y Suecia, que tradicionalmente no están alineadas militarmente.
En primavera de 2022, como colofón a este debate político, Finlandia y Suecia decidieron iniciar el proceso de adhesión plena a la OTAN. Más adelante, como consecuencia de estas decisiones, tanto Finlandia como Suecia recibieron invitaciones para incorporarse a la OTAN en la Cumbre de Madrid celebrada por la Alianza el 29 de junio. Tan solo una semana después, el 5 de julio, los miembros de la Alianza ya habían firmado los protocolos de adhesión de ambos países. Este desarrollo puso en marcha el proceso de ratificación en todos los Estados miembros. Desde entonces, veintiocho de los treinta miembros de la Alianza han ratificado los protocolos de adhesión.
Durante el proceso, hemos realizado un seguimiento e informado sobre la desinformación pro-Kremlin que ha tomado este tema como objetivo, y también hemos incorporado ejemplos de desinformación a nuestra colección en línea de casos.
Palabrería vacía sin sentido
Una de las características sorprendentes de la propaganda del Kremlin es la desconexión casi completa de la realidad y del público extranjero al que va dirigida.
El discurso de los propagandistas del Kremlin que afirma que países como Finlandia y Suecia son Estados títeres dirigidos por poderes externos refleja las opiniones desacertadas del Kremlin sobre la soberanía de las naciones. Según su visión retorcida, solo unos pocos países fuertes tienen soberanía real en la esfera geopolítica internacional.
La segunda línea clara de narrativas de desinformación ha sido el enfoque agresivo del Kremlin sobre el proceso de adhesión. Han aparecido varias versiones de esta agresiva postura.
Al principio, la desinformación trataba básicamente de disuadir a los dos países de solicitar su adhesión apuntando a posibles duras consecuencias, como amenazas armadas. Posteriormente, la desinformación trató de convencer a la ciudadanía de ambos países de que se estaban adhiriendo a un bloque militar agresivo y hostil hacia Rusia. Más recientemente, su discurso ha adoptado un tono beligerante y se centra en vengar por medios militares el supuesto sentimiento del Kremlin de haber sido «traicionado». Los propagandistas del Kremlin también han intentado llegar a públicos más amplios pintando la adhesión a la OTAN de Finlandia y Suecia como un hecho desestabilizador en el Mar Báltico y la región ártica.
La palabrería vehemente y vacía del Kremlin y sus portavoces solo ha conseguido reafirmar el respaldo popular a la adhesión a la OTAN de Finlandia y Suecia. También ha quedado claro que estos países seguirán invirtiendo en defensa nacional durante los próximos años, siendo Finlandia un buen ejemplo de ello. Asimismo, han salido a la luz públicamente numerosas muestras del funcionamiento deficiente de las supuestas unidades de «élite» rusas contra determinadas defensas ucranianas; un hecho del que sin duda han tomado nota tanto Helsinki como Estocolmo.
Un esfuerzo a la desesperada, aunque en vano
Como última medida de su repertorio, hemos sido testigos de cómo la maquinaria de desinformación del Kremlin trata de sacar partido al proceso todavía en curso de ratificación por parte de Hungría y Turquía, los únicos dos países miembros de la Alianza que faltan por ratificar la adhesión a la OTAN de Finlandia y Suecia.
Recurriendo a la adulación más descarada, como en el caso de Turquía, o a insinuaciones de interferencias externas en los procesos de decisión de estos dos países, los propagandistas Rusos han intentado influenciar y obstaculizar el proceso de ratificación.
Pese a los esfuerzos rusos, parece muy probable que tanto Finlandia como Suecia pasen a ser miembros de pleno derecho de la Alianza en 2023.