El espectáculo ambulante del Kremlin
La desinformación pro-Kremlin ensalza a los amigos —reales o imaginarios— de Rusia, trata de aplacar a la población de su país, desvía la atención del atolladero de Rusia en Ucrania, culpa a Occidente de todos los males del planeta y no deja de soltar teorías de la conspiración y profecías catastrofistas.
La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania prosigue mientras los medios de desinformación pro-Kremlin tratan a la desesperada de diversificar sus recetas con cualquier tema que pueda apartar la atención del atolladero en el que se ha metido Rusia en territorio ucraniano. El mundo está sumido en la incertidumbre y el Kremlin intenta explotar los tiempos tan convulsos que corren para divulgar desinformación, distracciones y falacias.
Esta semana podemos reducir las historias de desinformación del Kremlin a dos axiomas fundamentales. En primer lugar, la vida en Rusia es mejor que nunca y el país está rodeado de amigos que le brindan un apoyo inquebrantable. En segundo lugar, todo lo que toca el «malvado Occidente» se convierte en polvo. Ergo, su caída es inevitable.
Un cortejo en Extremo Oriente
Como acostumbra a hacer cualquier régimen autocrático, cada paso de su «glorioso líder» merece una atención plena y todo tipo de alabanzas. La cobertura que han hecho los medios pro-Kremlin de la visita de cortejo de dos días de Putin a China es un verdadero paradigma de esta estrategia. Recibió una amplia cobertura, centrada en la alianza «sin límites» entre Rusia y China. Pero este viaje también brindó al Kremlin la oportunidad de sacar a relucir el clásico recurrente de desinformación según el cual Rusia es una nación pacifista que aparenta estar preocupada por «buscar una solución» para Ucrania.
Por supuesto, no han desaprovechado la oportunidad de deshacerse en loas a su socio «sin límites». Pero cuando los amigos son pocos y están dispersos, hay que conformarse con quien aún quede en la sala, sea quien sea. Y quizás en clave de consumo interno, para distraer la atención de la caída en picado de la economía rusa, la mayoría de medios pro-Kremlin alabaron las exportaciones récord de gas natural y petróleo a China.
En contraste con la pompa que rodeó al viaje de Putin a China, la visita del ministro de Exteriores ruso Lavrov a otro querido amigo de Extremo Oriente pasó casi inadvertida. Casi. Algunos medios pro-Kremlin mencionaron el viaje a Corea del Norte y repitieron alabanzas similares al «nuevo nivel de alianza», al tiempo que subrayaban el «papel estratégico» que la República Popular Democrática de Corea desempeñaba para Rusia. Nuevamente, como ocurriera con el encuentro anterior entre Putin y Kim Jong-Un, las lumbreras afines al Kremlin se centraron en el mensaje de que una alianza entre Rusia y Corea del Norte supone un grave dolor de cabeza para Occidente que terminará por ser su ruina.
Todo va bien en casa
Las correrías de los mandatarios rusos que van pisando alfombras rojas por Extremo Oriente guardan estrecha relación con el refuerzo del mensaje de que la vida en Rusia es una maravilla, a pesar de las sanciones que pesan sobre ella. Estos mensajes repletos de desinformación sobre la supuesta inocuidad de las sanciones son un claro intento de preparar a la población rusa para la siguiente remesa de sanciones que la UE ya está preparando. Si estas sanciones no escuecen ni un poco, ¿a qué vienen tantas prisas por hablar de ellas?
En esta misma línea de negacionismo y pensamiento ilusorio, los medios pro-Kremlin siguieron evitando a sus consumidores cualquier noticia verídica sobre la situación de Ucrania. En su lugar, se centraron en las alabanzas a Putin y en la hegemonía militar rusa, no sin antes desdeñar por irrelevantes las tan temidas entregas de misiles ATACMS de antaño. Cualquiera diría que las «líneas rojas» trazadas por el Kremlin son a menudo de un leve rosa desgastado.
Manidas conspiraciones sobre el poder en la sombra
Ya que el tema de la semana para los pensadores de la cuerda del Kremlin fue el reciclaje de distracciones y desinformación, no debe extrañarnos que haya vuelto a salir a relucir otro de los gastados mantras de desinformación pro-Kremlin: el maléfico financiero filántropo George Soros es quien maneja los hilos desde las sombras. Se nos antoja un claro deja vú, ya que la base de datos de EUvsDisinfo está plagada de acusaciones similares sobre las supuestas injerencias de Soros en toda la región de la Asociación Oriental.

Esta vez le tocó el turno a Armenia, cuando el conocido medio pro-Kremlin Perviy Kanal «destapó» los supuestos vínculos entre las autoridades armenias y Soros. Evidentemente, un programa televisivo tan manipulado y tendencioso de un medio ya sancionado por la UE suscitó una vehemente reacción de las autoridades armenias.
Culpar a Occidente, una y otra vez
En la burbuja de desinformación rusa, el menú de la semana no estaría completo sin la consabida ración casposa del Occidente culpable de todos los males del mundo. Los eruditos adeptos al Kremlin se apresuraron a vincular Ucrania con la escalada del conflicto entre Israel y Hamás y culpar de todo ello a Occidente. Es otra cuenta en el largo rosario de acusaciones infundadas contra los Gobiernos occidentales por supuesto belicismo. Por norma, esta narrativa está íntimamente ligada a altisonantes referencias al eterno compromiso de Rusia con la paz y la estabilidad global.
Así las cosas, algunos pensadores afines al Kremlin se afanaron por divulgar la idea de que el interés de Occidente por Ucrania se está desvaneciendo. Nuevamente, esta afirmación no es sino una adaptación de la habitual narrativa de desinformación pro-Kremlin que afirma que Occidente está abandonando a Ucrania. Llevan entonando esta cantinela desde 2014 como mínimo y, sin embargo, Occidente sigue al pie del cañón junto a Ucrania.
El curioso caso de pensamiento ilusorio
Por último, y en la línea de los dos axiomas a los que nos referíamos antes, los medios pro-Kremlin han protagonizado un caso de pensamiento ilusorio de libro, al explotar de manera desproporcionada cualquier grieta real o imaginaria en la unidad de Occidente. La reciente cumbre UE-EE. UU. celebrada en Washington fue objeto de un tedioso análisis encaminado a exponer cualquier indicio de divergencia en las posturas de Estados Unidos y la UE con respecto a Ucrania y Oriente Medio. Las conclusiones de los eruditos de la desinformación pro-Kremlin fueron, cuando menos, bastante insulsas: el apoyo de Occidente a Ucrania pierde fuelle, por lo que la economía y soberanía ucranianas están abocadas a un inevitable hundimiento. Una conclusión harto curiosa, si tenemos en cuenta el apoyo sin precedentes que sigue suscitando la causa ucraniana en Estados Unidos y en la UE.

Otros casos detectados en el radar de EUvsDisinfo:
- Los agentes de desinformación del Kremlin vuelven a recurrir una vez más al reciclaje de antiguas falacias, como la absurda afirmación de que Rusia avanza despacio en Ucrania para proteger las vidas de los soldados. De hecho, los relatos sobre dirigentes militares rusos humanitarios ya comenzaron a finales de la primavera de 2022, cuando se hizo evidente que Ucrania no se rendiría ante la agresión rusa ni bajaría los brazos sin más. Es difícil dar cifras sobre las pérdidas reales sufridas por el ejército ruso, ya que Rusia no publica información fiable al respecto. Sin embargo, los ataques de la infantería rusa en Ucrania suelen ser descabellados y llevados a cabo por efectivos mal entrenados y peor equipados, lo que contradice de pleno esta idea de proteger las vidas de los soldados rusos.
- Dado que la seguridad de las infraestructuras subacuáticas de importancia estratégica vuelve a atraer el foco mediático, algunos medios pro-Kremlin asocian el sabotaje del gasoducto Nord Stream con el tema recurrente de desinformación pro-Kremlin de la «pérdida de soberanía europea». Los medios pro-Kremlin suelen retratar a los Estados europeos como meros vasallos, Estados títere o colonias de Estados Unidos. Pero los Estados miembros de la UE son países soberanos que toman decisiones autónomas sobre sus propias políticas de interior y de exterior, así como sobre economía y seguridad.
- En línea con la habitual práctica pro-Kremlin de reciclar la desinformación, algunos medios se remontaron incluso más atrás, al sobradamente desmentido discurso de que Rusia atacó a Ucrania porque Kiev había incumplido los Acuerdos de Minsk. Lo cierto es que la decisión de Putin de invadir Ucrania no tuvo nada que ver con el cumplimiento o no de estos acuerdos. De hecho, desde el inicio de la guerra, el Kremlin ha dado infinitos, y a veces contradictorios, «motivos» para la invasión. Ni que decir tiene que ninguno se basa en hechos.